BOSQUEJO CORTO: ¿SOMOS BARRO MOLDEABLE O SOMOS BARRO ENDURECIDO?

TEMA: ¿SOMOS BARRO MOLDEABLE O SOMOS BARRO ENDURECIDO?

TEXTO: JEREMÍAS 18:5-6 Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 6 ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.

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Uno de los oficios más comunes en Israel en los tiempos bíblicos eran los alfareros, del barro ellos hacían muchos objetos, vasijas, cántaros, platos, tazones, etc.

El alfarero tenía experiencia y creatividad para moldear, para darle forma al barro, de algo tan sencillo como el barro él hacía cosas muy preciosas y útiles. Es por eso que el Señor tomó como ejemplo el trabajo del alfarero para mostrarle al profeta Jeremias la manera como él obra en su pueblo, nuestro Dios es el alfarero y nosotros somos barro en sus manos. 

Nuestra vida está en las manos expertas y amorosas de nuestro Dios y él está trabajando en nosotros, nos está moldeando, nos está puliendo, está trabajando en nosotros para transformarnos conforme a su voluntad. Pero para que el alfarero pueda trabajar el barro y hacer todo lo que él ha pensado y moldearlo según su voluntad el barro tiene que estar suave y moldeable. 

I) ¿SOMOS NOSOTROS BARRO MOLDEABLE EN LAS MANOS DE DIOS? (ROMANOS 9:20) Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: Por qué me has hecho así?. El barro en la mano del alfarero tiene que ser moldeable, así también nosotros como barro en sus manos es necesario que con humildad y paciencia nos dejemos moldear por nuestro Dios, es decir, confiar y aceptar lo que él está haciendo en nuestra vida, sin cuestionar al Señor, sin murmurar en contra de su voluntad, confiando que lo que él hace es bueno, aunque no lo comprendamos. El Alfarero para que el barro sea moldeable le aplica agua para suavizarlo, así nosotros necesitamos el agua del Espíritu Santo para que nuestro corazón se vuelva suave y moldeable en las manos de nuestro Dios (Juan 7:37-38) En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. 38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. 39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.

II) ¿O SOMOS BARRO ENDURECIDO EN LAS MANOS DE DIOS? (JEREMÍAS 19:1)  Así dijo Jehová: Ve y compra una vasija de barro del alfarero, y lleva contigo de los ancianos del pueblo, y de los ancianos de los sacerdotes; (VS 10-11) Entonces quebrarás la vasija ante los ojos de los varones que van contigo, 11 y les dirás: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Así quebrantaré a este pueblo y a esta ciudad, como quien quiebra una vasija de barro, que no se puede restaurar más; y en Tofet se enterrarán, porque no habrá otro lugar para enterrar. El barro cocido es duro, ha sido endurecido por el calor fuego en el horno, ya no es moldeable, solamente se puede quebrar, y así es el corazón de muchos cristianos, está endurecido por la amargura, endurecido por la soberbia, y por eso no es moldeable en las manos de Dios, por lo que tiene que ser quebrantado, para que pueda llegar a ser moldeable en las manos del.

CONCLUSIÓN: Permitamos con humildad y paciencia que nuestro Dios moldee nuestra vida, digámosle hoy a nuestro Dios: Señor mi vida es barro en tu mano, moldéame según tu voluntad, no quiero ser quebrado sino moldeado por tu poder y tu amor en mi vida.