BOSQUEJO CORTO: NO NOS CANSEMOS DE ORAR POR NUESTROS HIJOS 

TEMA: NO NOS CANSEMOS DE ORAR POR NUESTROS HIJOS 

TEXTO: 1 SAMUEL 1:27 Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí.

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Estas palabras fueron expresadas por una mujer que no se canso de orar para poder concebir un hijo, y cuando ese hijo nació no se canso de orar por él, esa mujer fue Ana, la madre del profeta Samuel, uno de los más grandes profetas de Israel. 

Nosotros como padres y madres de familia tenemos que llevar a cabo un ministerio personal, el de orar todos los días incansablemente por nuestros hijos e hijas, para que cuando veamos lo que Dios hará en sus vidas, cuando los vemos convertirse en hombres y mujeres de bien, cuando los veamos triunfar en sus vidas, cuando los veamos sirviendo al Señor, cuando los veamos convertirse en esposos y esposas, cuando veamos que forman sus propias familias, podamos decir al igual que Ana: POR ESTE NIÑO O NIÑA ORABA, Y DIOS ME DIO LO QUE LE PEDÍ

Esas oraciones de Ana hicieron que su hijo Samuel fuera una persona llena de gracia, es decir, agradable, delante de Dios y de los hombres (Samuel 2:26) Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de los hombres.

Y también esas oraciones hicieron que la vida de Samuel fuera siempre respaldada por el Señor (Samuel 3:19) Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras.

Seguramente ninguno de nosotros quisiéramos tener hijos e hijas en los cuales la gloria de Dios no se manifieste en sus vidas, que sean hijos ICABOD, es decir, SIN GLORIA  (1 Samuel 4:20-21) Y al tiempo que moría, le decían las que estaban junto a ella: No tengas temor, porque has dado a luz un hijo. Mas ella no respondió, ni se dio por entendida. 21 Y llamó al niño ICABOD, diciendo: ¡Traspasada es la gloria de Israel! por haber sido tomada el arca de Dios, y por la muerte de su suegro y de su marido. El nombre Icabod significa: Sin gloria. 

Nosotros como padres cristianos debemos anhelar que la vida de nuestros hijos e hijas refleje la gloria de Dios todos los días, en sus obras, en sus proyectos,  en su metas y en todo lo que emprendan, y para poder lograr eso como padres NO DEBEMOS CANSARNOS DE ORAR POR NUESTROS HIJOS E HIJAS.

Entonces como padres y madres ¿CUÁLES DEBEN SER NUESTRAS PETICIONES CUANDO ORAMOS POR LA VIDA DE NUESTROS HIJOS E HIJAS? 

I) QUE NUESTROS HIJOS E HIJAS NUNCA SE APARTE DE LA VERDAD, QUE NO CAIGAN EN LOS ENGAÑOS DEL MUNDO (3 JUAN VS 4) No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad. No hay mayor gozo para los padres cristianos que oír que sus hijos, aunque ya se hayan ido de casa a formar sus propias familias, no se aparten del camino de Dios, y para eso tenemos que orar por ellos, que no caigan en los engaños sutiles de satanás, que nuestros hijos e hijas no sean enredados en los engaños de la vida mundana, sino que permanezcan en la verdad de nuestro Dios. 

II) QUE NUESTROS HIJOS E HIJAS QUE AÚN NO HAN CONOCIDO DEL SEÑOR PUEDAN RECONOCER SU NECESIDAD DE DIOS Y LO RECIBAN COMO SEÑOR Y SALVADOR DE SUS VIDAS (HECHOS 16:30-32) y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? 31 Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. 32 Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Tenemos que comprender algo muy importante, por nuestros hijos e hijas que aun no han querido recibir al Señor en sus corazones como Señor y salvador de sus vidas tenemos que hacer DOS cosas muy importantes: ORAR POR ELLOS Y PREDICARLES EL EVANGELIO. Tenemos que orar para que el Señor los haga reconocer su necesidad de Dios, y tenemos que hablarles del plan redentor de nuestro Señor Jesucristo. 

III) POR AQUELLOS HIJOS QUE SE HAN ALEJADO DEL CAMINO DE DIOS TENEMOS QUE CLAMAR POR MISERICORDIA Y QUE ÉL LOS TRAIGA DE NUEVO A SUS CAMINOS CON CUERDAS DE AMOR (OSEAS 11:3-4) Yo con todo eso enseñaba a andar al mismo Efraín, tomándole de los brazos; y no conoció que yo le cuidaba. 4 Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor; y fui para ellos como los que alzan el yugo de sobre su cerviz, y puse delante de ellos la comida. Quizás esos hijos no conocerán que es la mano de Dios cuidándolos, sosteniendolos, porque hay una madre o un padre clamando todos los días por ellos por misericordia, por protección, y que el Señor los traiga de nuevo a sus caminos pero con cuerdas de amor, que no necesiten ser quebrantados, que Dios no tenga que llevarlos al desierto de la enfermedad, de la escasez, para hablar a sus corazones, tenemos que orar para que el Señor los traiga con el cayado de su gracia y no con el cayado de las ataduras (Zacarías 11:7) Apacenté, pues, las ovejas de la matanza, esto es, a los pobres del rebaño. Y tomé para mí dos cayados: al uno puse por nombre Gracia, y al otro Ataduras; y apacenté las ovejas.

IV) TENEMOS QUE ORAR PARA QUE NUESTROS HIJOS E HIJAS SEAN HOMBRES Y MUJERES CON ENTENDIMIENTO ESPIRITUAL PARA COMPRENDER LA CORRECCIÓN DE DIOS PARA SUS VIDAS (PROVERBIOS 29:1) El hombre que reprendido endurece la cerviz, De repente será quebrantado, y no habrá para él medicina. Así como padres queremos que nuestros hijos sean obedientes y tomen en cuenta nuestros consejos, también debemos orar para que nuestros hijos sean obedientes y tomen en cuenta la corrección de Dios, para que no sean quebrantados, debemos orar para que nuestros hijos e hijas tengan sabiduría espiritual para comprender la voluntad de Dios y obedecerla, y que tengan un corazón humilde a la corrección de Dios para sus vidas. 

V) TENEMOS QUE ORAR PARA QUE NUESTROS HIJOS E HIJAS SEAN LLENOS DE LA SABIDURÍA DE DIOS (PROVERBIOS 3:13-15) Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, Y que obtiene la inteligencia; 14 Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, Y sus frutos más que el oro fino. 15 Más preciosa es que las piedras preciosas; Y todo lo que puedes desear, no se puede comparar a ella.  Seguramente como padres oramos para que nuestros hijos e hijas sean exitosos, que tengan buenos empleos, que tengan buenos salarios, que formen buenos matrimonios, que y que sean personas prósperas, pero en realidad lo que tenemos que pedirle a Dios es que nuestros hijos e hijas sean primeramente llenos de la sabiduría de Dios, para que puedan tener todo lo que anhelamos para ellos, pero que sean buenos administradores, que tengan un corazón agradecido, que valoren sus familias y nunca se aparten del camino de Dios.