EL CORAZÓN DE UN VERDADERO CRISTIANO

TEMA: EL CORAZÓN DE UN VERDADERO CRISTIANO

TEXTO: HEBREOS 10:22-25 22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.23 Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. 24 Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; 25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.

La palabra de Dios nos dice que como cristianos debemos acercarnos al Señor con un corazón sincero, es decir sin fingimiento, sin hipocresía, no aparentando una vida cristiana sino viviendo un verdadero cristianismo, no solamente en nuestra iglesia, sino también en todo momento y en todo lugar. 

Este día vamos a comprender por medio de la palabra de Dios qué significa ese corazón sincero, es decir, vamos a comprender cómo debe ser el corazón de un verdadero cristiano o el corazón de una verdadera cristiana. 

Veamos lo que nos enseña la palabra de Dios sobre cómo debe ser el corazón de un verdadero cristiano: 

I) UN VERDADERO CRISTIANO TIENE QUE TENER UN CORAZÓN SEGURO DE SU SALVACIÓN (HEBREOS 10:23) Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.

La palabra profesión en este texto viene de la palabra PROFESAR la cual viene de la palabra griega “epangelomai” la cual significa CONFESAR, AFIRMAR O DECLARAR.

Cuando una persona hace su PROFESIÓN DE FE, o su CONFESIÓN DE FE, lo que está haciendo es confesando, afirmando y declarando que ha creído en Cristo como su Señor y Salvador, que en él está su esperanza de vida eterna.

Pero esa esa seguridad de lo que hemos creído y confesado no puede cambiar con el tiempo, no podemos perder la seguridad de nuestra salvación, no podemos dudar de la esperanza de nuestra vida eterna. 

Tenemos que saber que lo que nuestro Dios promete no da lugar a ninguna duda (2 Corintios 1:20) porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.

Es por eso que el verdadero cristiano tiene que tener plena seguridad de su salvación, tiene que estar firme en la esperanza que nuestro Dios ha prometido, es decir, la vida eterna (Filipenses 1:21) Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

Un cristiano que no tiene seguridad en su corazón de su salvación, tiene que examinarse a él mismo si está verdaderamente en la fe, si de verdad ha creído, si de verdad es un hijo de Dios (2 Corintios 13:5) Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados? 

II) UN VERDADERO CRISTIANO TIENE QUE TENER UN CORAZÓN DADIVOSO PARA SUS PRÓJIMOS (HEBREOS 10:24) Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras;

La palabra considerar significa reflexionar con atención y detenimiento para formar una opinión sobre algo.

Lastimosamente muchos de nosotros vemos y reflexionamos con atención en la vida de nuestros prójimos para criticar, para juzgar, para menospreciar, pero el texto nos dice que debemos considerarnos para el amor y para las buenas obras. 

Si nos damos cuenta que nuestro prójimo tiene necesidad debemos reflexionar la forma de cómo podemos ayudarle (1 Juan 3:17) Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?

Pero tenemos que comprender que para poder tener un corazon abierto a las necesidades de nuestro prójimo primeramente tenemos que tener los oidos abiertos a la voz del necesitado y a la voz de Dios. (Proverbios 21:13) El que cierra su oído al clamor del pobre, También él clamará, y no será oído.

Si verdaderamente nos llamamos cristianos tenemos que vivir bajo los valores que nuestro Señor Jesucristo nos enseñó (Hechos 20:35) En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.

Si un cristiano es enriquecido por el Señor, tiene que saber que ha sido enriquecido para obrar con liberalidad (2 Corintios 9:11) para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

¿Qué es la liberalidad? Cualidad de la persona que ayuda o da lo que tiene sin esperar nada a cambio.

III) UN VERDADERO CRISTIANO TIENE UN CORAZÓN CON PRIORIDADES BIEN DEFINIDAS (HEBREOS 10:25) no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.

Las prioridad de nuestra vida la podemos comparar con un tesoro, es decir lo más precioso y lo más valioso para nosotros en nuestra vida. 

Nuestro corazón estará enfocado en aquello que es el tesoro de nuestra vida (Mateo 6:21) Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Cuando el tesoro de nuestra vida es el Señor entonces nuestro corazón estará enfocado en él , en su iglesia, en su camino. 

¿Por qué hay cristianos que tienen la costumbre de no congregarse o dejar de congregarse? Porque tristemente piensan que han encontrado otro tesoro mejor que el Señor. Ese tesoro puede ser el dinero, su trabajo, su negocio, su descanso, su diversión, etc. 

Pero lastimosamente cuando nuestro tesoro ya no está en el Señor y en su iglesia, entonces se vuelven realidad las palabras que el Señor le dijo a su pueblo, aunque nosotros digamos lo contrario, el Señor conoce dónde está nuestro tesoro y donde está nuestro corazón (Marcos 7:6) Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí.

Tenemos que saber que nuestras prioridades están definidas por una frase de nuestro Señor Jesucristo: NEGARSE A UNO MISMO (Mateo 16:24) Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Nuestro Dios verdaderamente es nuestra prioridad cuando podemos negarnos a nosotros mismos y hacer lo que agrada a Dios antes que lo que nos agrada a nosotros, o antes que agradar a los hombres. 

CONCLUSIÓN: ¿Tenemos el corazón de un verdadero cristiano? Este día podemos pedirle a nuestro Dios que nos de un nuevo corazón por medio de Jesucristo.