¿CIUDADANO DEL MUNDO O EXTRANJERO Y PEREGRINO?

TEMA: ¿CIUDADANO DEL MUNDO O EXTRANJERO Y PEREGRINO?

TEXTO: HEBREOS 11:13 Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.

Un COSMOPOLITA o ciudadano del mundo es una persona que tiene la misma forma de pensar de los filósofos griegos y de algunos de la actualidad:

“No he nacido para un solo rincón, mi patria es todo el mundo.» Séneca.

«Mi patria es el mundo; mi familia la humanidad.» Mijaíl Bakunin.

«La patria del hombre es el mundo” Justo Arosemena.

Pero la palabra de Dios nos declara una verdad espiritual que no fue enseñada por ningún filósofo, sociólogo o pensador sino por nuestro Señor Jesucristo: Aunque vivimos en el mundo, no somos de este mundo (Juan 17:14-16) Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. 16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

La palabra de Dios nos declara que nuestra patria no es el mundo, sino que por la fe nosotros tenemos una mejor, una patria celestial (Hebreos 11:14-16) Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria;15 pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver.16 Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.

¿QUÉ SIGNIFICA VIVIR COMO CIUDADANO DEL MUNDO? Significa vivir apegado y aferrado a lo terrenal, amando las cosas de este mundo, poniendo nuestro corazón en ellas, pensando en este mundo como nuestro hogar permanente, acumulando tesoros terrenales, y sin pensar en la eternidad. 

Pero la palabra de Dios nos enseña que nosotros no debemos vivir de esa manera, apegados a lo material, amando las cosas de este mundo y poniendo nuestro corazón en ellas, sino al contrario (1 Juan 2:15) No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

Pues lastimosamente para millones de personas, sus posesiones materiales, sus riquezas y la vida mundana, es su mayor obstáculo para seguir a Cristo, para entregarle su vida a él (Mateo 19:21-22) Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.22 Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

AHORA VEAMOS EN LA PALABRA DE DIOS ¿COMO DEBE VIVIR UN EXTRANJERO Y PEREGRINO? 

I) NO AFERRADO, PORQUE SABE QUE VA DE PASO (HEBREOS 11:9-10) Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; 10 porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. 

Abraham y su familia habitaron como peregrinos y extranjeros en la tierra prometida, no se aferraron a ella, no construyeron grandes mansiones, no compraron tierra para cultivar, sino que habitaron en tiendas, porque ellos tenían su mirada en la patria celestial. 

Lastimosamente muchos cristianos vivimos al revés, quitamos la mirada de la patria celestial, y vivimos aferrados a lo terrenal, nos dedicamos a hacer tesoros en este mundo y se nos olvida que acá solamente vamos de paso.

Se nos olvidan las palabras de nuestro Señor Jesucristo, que son para NOSOTROS LOS CRISTIANOS, NO PARA EL MUNDO (Mateo 6:19-20) No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; 20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.

El Señor llama necio a todo aquel que vive como ciudadano del mundo, y no como peregrino y extranjero, HACIENDO TESOROS EN EL LUGAR EQUIVOCADO (Lucas 12:20-21)  

II) VIVIENDO DIFERENTE A LOS DEMÁS (MATEO 26:73) Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre.

Un extranjero se distingue de los demás en su forma de hablar, en su forma de hacer las cosas, y nosotros que somos extranjeros y peregrinos tenemos que vivir diferente al mundo, para que las personas puedan decir las mismas palabras que le dijeron a Pedro: ¡Aun tu manera de hablar de descubre!

Nosotros como cristianos estamos llamados a vivir diferente al mundo, porque ya no somos de este mundo, somos nuevas criaturas, no podemos seguir viviendo como mundanos, porque ahora somos ciudadanos del Reino de los Cielos (2 Corintios 5:17) De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

TENEMOS QUE ATREVERNOS A VIVIR DIFERENTE a pesar de las burlas y de las críticas, tenemos que ser valientes, para ya no vivir como antes vivíamos, sino como extranjeros en este mundo. (1 Pedro 4:3-4) Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías.4 A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan;

III) CON LA SEGURIDAD QUE TIENE UN DESTINO (JUAN 14:1-3) No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

Un peregrino y un extranjero tienen algo en común, saben que van de paso porque tienen un lugar a donde llegar, tienen un destino asegurado. 

Aquellos que tienen su corazón en lo terrenal, que ponen su esperanza en las cosas del mundo, cuando mueren, perece su esperanza (Proverbios 11:7) Cuando muere el hombre impío, perece su esperanza; Y la expectación de los malos perecerá.

Pero cuando muere un cristiano, que ha vivido como extranjero y peregrino en este mundo, SU ESPERANZA NO MUERE, sino que ha llegado a casa, a la patria celestial que nuestro Dios tiene preparada como herencia para nosotros sus hijos en el cielo (1 Pedro 1:3-4) Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,4 para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros.

REFLEXIÓN FINAL: Miles de personas en el mundo anhelan poder tener una ciudadanía en los paises mas ricos, en los países llamados potencias mundiales, pero nosotros tenemos que comprender que hay una ciudadanía aún mejor, una ciudadanía que no solamente puede darnos una mejor vida en este mundo, sino una VIDA ETERNA EN LOS CIELOS (Filipenses 3:20) Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; ¿Ya eres ciudadano del Reino de los Cielos? HOY MISMO TU PUEDES OBTENER LA CIUDADANÍA DEL REINO DE DIOS, INVITANDO AL REY DE REYES A TU CORAZÓN. 

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