¿QUÉ HARÁS CON EL MENSAJE DE DIOS? 

TEMA: ¿QUÉ HARÁS CON EL MENSAJE DE DIOS? 

TEXTO: 2 CRÓNICAS 16:1-9 En el año treinta y seis del reinado de Asa, subió Baasa rey de Israel contra Judá, y fortificó a Ramá, para no dejar salir ni entrar a ninguno al rey Asa, rey de Judá. 2 Entonces sacó Asa la plata y el oro de los tesoros de la casa de Jehová y de la casa real, y envió a Ben-adad rey de Siria, que estaba en Damasco, diciendo: 3 Haya alianza entre tú y yo, como la hubo entre tu padre y mi padre; he aquí yo te he enviado plata y oro, para que vengas y deshagas la alianza que tienes con Baasa rey de Israel, a fin de que se retire de mí. 4 Y consintió Ben-adad con el rey Asa, y envió los capitanes de sus ejércitos contra las ciudades de Israel; y conquistaron Ijón, Dan, Abel-maim y las ciudades de aprovisionamiento de Neftalí. 5 Oyendo esto Baasa, cesó de edificar a Ramá, y bandonó su obra. 6 Entonces el rey Asa tomó a todo Judá, y se llevaron de Ramá la piedra y la madera con que Baasa edificaba, y con ellas edificó a Geba y a Mizpa. 7 En aquel tiempo vino el vidente Hanani a Asa rey de Judá, y le dijo: Por cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste en Jehová tu Dios, por eso el ejército del rey de Siria ha escapado de tus manos. 8 Los etíopes y los libios, ¿no eran un ejército numerosísimo, con carros y mucha gente de a caballo? Con todo, porque te apoyaste en Jehová, él los entregó en tus manos. 9 Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. Locamente has hecho en esto; porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti.

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En la actualidad los mensajes son algo muy común para nuestra vida, recibimos mensajes de todo tipo de familiares, amigos, compañeros de trabajo o de estudio, vendedores, etc todos los días y a toda hora, y cuando recibimos estos mensajes en nuestros teléfonos tenemos diferentes opciones de lo que podemos hacer con los mensajes que recibimos, podemos leerlos e ignorarlos, podemos simplemente no leerlos, podemos borrarlos, podemos leerlos y responderlos, y podemos leerlos sin que la persona que lo envió se de cuenta que lo leímos. 

Pero hay mensajes que no podemos ni debemos ignorar, son mensajes para los cuales no podemos ser indiferentes, son mensajes que siempre requieren una respuesta de nuestra parte, una respuesta de nuestra vida, un respuesta no solamente con palabras sino con decisiones, actitudes y acciones, ESOS MENSAJES SON DE NUESTRO DIOS, por medio de su palabra cuando habla directamente a nuestra vida en una predicación, en nuestra lectura Bíblica, por medio de los consejos de nuestros padres, etc. 

En el texto que hemos leído encontramos la historia del momento en el cual el rey Asa hizo una alianza con el rey Ben Adad de Siria para que le ayudara a derrotar al ejército del reino del norte de Israel que venía contra él , y por haber hecho esto el Señor envió al vidente Hanani con un mensaje directamente del Señor (Vs 7-9) En aquel tiempo vino el vidente Hanani a Asa rey de Judá, y le dijo: Por cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste en Jehová tu Dios, por eso el ejército del rey de Siria ha escapado de tus manos. 8 Los etíopes y los libios, ¿no eran un ejército numerosísimo, con carros y mucha gente de a caballo? Con todo, porque te apoyaste en Jehová, él los entregó en tus manos. 9 Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. Locamente has hecho en esto; porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti.

Definitivamente que ese no era el mensaje que el rey Asa quería escuchar, no fue un mensaje agradable para su oído, ¡Pero era el mensaje de Dios para su vida! era un mensaje por medio del cual el Señor esperaba que Asa reconociera su error, se humillara y se arrepintiera, pues de esta manera alcanzaría la misericordia del Señor sobres su vida y sobre su reino, con la misma actitud de humildad y arrepentimiento que tenía el rey David cuando cometía errores y pecaba delante del Señor (Salmo 38:17-18) Pero yo estoy a punto de caer, Y mi dolor está delante de mí continuamente. 18 Por tanto, confesaré mi maldad, Y me contristare por mi pecado.

Pero lastimosamente Asa tomó una actitud equivocada llena de enojo y de soberbia, contra el mensaje y contra el mensajero enviado por el Señor y tomo  (2 Crónicas 16:10) Entonces se enojó Asa contra el vidente y lo echó en la cárcel, porque se encolerizó grandemente a causa de esto. Y oprimió Asa en aquel tiempo a algunos del pueblo.

AHORA PREGUNTÉMONOS ¿QUÉ ACTITUD ESTAMOS TOMANDO NOSOTROS CON EL MENSAJE DEL SEÑOR? 

I) ¿ESTAREMOS SIENDO INDIFERENTES? (Jeremías 35:15) Y envié a vosotros todos mis siervos los profetas, desde temprano y sin cesar, para deciros: Volveos ahora cada uno de vuestro mal camino, y enmendad vuestras obras, y no vayáis tras dioses ajenos para servirles, y viviréis en la tierra que di a vosotros y a vuestros padres; mas no inclinasteis vuestro oído, ni me oísteis

Cuántas veces el Señor nos ha hablado directamente a nuestra vida de diferentes maneras, pero aunque sabemos que el mensaje del Señor es para nosotros, hemos sido indiferentes, es decir hemos tomado una actitud que no le da importancia a la voz del Señor.

Y eso lastimosamente puede hacer que el mensaje de Dios ya no sea con palabras, ya no sea por medio de sermones, ya no sea por medio de consejos, sino que Dios nos llevará al desierto , al desierto de la enfermedad, al desierto de la escasez, al desierto de la soledad (Oseas 2:14) Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón.

II) ¿ESTAREMOS COMPORTANDONOS CON REBELDÍA Y CON UN CORAZÓN ENCAPRICHADO? (ISAÍAS 22:12-13) Por tanto, el Señor, Jehová de los ejércitos, llamó en este día a llanto y a endechas, a raparse el cabello y a vestir cilicio; 13 y he aquí gozo y alegría, matando vacas y degollando ovejas, comiendo carne y bebiendo vino, diciendo: Comamos y bebamos, porque mañana moriremos.

El Señor esperaba de su pueblo una actitud de clamor, de arrepentimiento, reconociendo el pecado y buscando la misericordia del Señor. 

Pero su pueblo tomó una actitud totalmente contraria, tomó una actitud de capricho, de rebeldía, una actitud con la que le estaban diciendo al Señor: Así quiero vivir ¿y que? 

Lastimosamente muchos cristianos tomamos exactamente la misma actitud que el pueblo de Israel, no hemos encaprichado en nuestros malos caminos y no queremos cambiar. 

Es por eso que el Señor tiene que poner un freno a nuestro estilo de vida rebelde (Salmo 32:8-9) Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos. 9 No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, Porque si no, no se acercan a ti.

III) ¿ESTAREMOS TOMANDO UNA ACTITUD DE ENOJO Y SOBERBIA CONTRA EL SEÑOR Y CONTRA SU IGLESIA? (JEREMIAS 43:1-7) Aconteció que cuando Jeremías acabó de hablar a todo el pueblo todas las palabras de Jehová Dios de ellos, todas estas palabras por las cuales Jehová Dios de ellos le había enviado a ellos mismos, 2 dijo Azarías hijo de Osaías y Johanán hijo de Carea, y todos los varones soberbios dijeron a Jeremías: Mentira dices; no te ha enviado Jehová nuestro Dios para decir: No vayáis a Egipto para morar allí, 3 sino que Baruc hijo de Nerías te incita contra nosotros, para entregarnos en manos de los caldeos, para matarnos y hacernos transportar a Babilonia.4 No obedeció, pues, Johanán hijo de Carea y todos los oficiales de la gente de guerra y todo el pueblo, a la voz de Jehová para quedarse en tierra de Judá, 5 sino que tomó Johanán hijo de Carea y todos los oficiales de la gente de guerra, a todo el remanente de Judá que se había vuelto de todas las naciones donde había sido echado, para morar en tierra de Judá; 6 a hombres y mujeres y niños, y a las hijas del rey y a toda persona que había dejado Nabuzaradán capitán de la guardia con Gedalías hijo de Ahicam, hijo de Safán, y al profeta Jeremías y a Baruc hijo de Nerías, 7 y entraron en tierra de Egipto, porque no obedecieron a la voz de Jehová; y llegaron hasta Tafnes.

El Señor les habló por medio del profeta Jeremías al remanente del pueblo de Judá que estaba en Jerusalén para que se quedaran en su tierra cuando vino la invasión de los Babilonios, que no se movieran, que se quedarán y confiaran que él los iba a cuidar y que ahí les iría bien (Jeremías 42:7-12) Aconteció que al cabo de diez días vino palabra de Jehová a Jeremías.8 Y llamó a Johanán hijo de Carea y a todos los oficiales de la gente de guerra que con él estaban, y a todo el pueblo desde el menor hasta el mayor; 9 y les dijo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel, al cual me enviasteis para presentar vuestros ruegos en su presencia: 10 Si os quedareis quietos en esta tierra, os edificaré, y no os destruiré; os plantaré, y no os arrancaré; porque estoy arrepentido del mal que os he hecho. 11 No temáis de la presencia del rey de Babilonia, del cual tenéis temor; no temáis de su presencia, ha dicho Jehová, porque con vosotros estoy yo para salvaros y libraros de su mano; 12 y tendré de vosotros misericordia, y él tendrá misericordia de vosotros y os hará regresar a vuestra tierra.

Pero los que habían quedado de Judá se enojaron, no quisieron creer el mensaje que Dios les dio por medio de Jeremias, pues ellos querian irse a Egipto, no se querian quedar en Jerusalén, ellos ya tenian planes para ir y buscar refugio allí, por eso se enojaron y rechazaron el mensaje pues ellos ya habían decidido hacer lo contrario. 
Muchos cristianos somos así , nos enojamos con el mensaje cuando el Señor nos dice algo que es contrario a los planes que tenemos, cuando nos dice que esperemos, cuando nos dice que no nos movamos, cuando nos dice que hagamos su voluntad, pues queremos hacer NUESTRA VOLUNTAD y no la del Señor, pero tenemos que saber que la palabra de Dios nos declara que no nos conviene enojarnos contra el Señor (Job 9:3-4) Si quisiere contender con él, No le podrá responder a una cosa entre mil. 4 El es sabio de corazón, y poderoso en fuerzas; ¿Quién se endureció contra él, y le fue bien? Tenemos que ser humildes y aceptar la voluntad del Señor para nuestra vida.