LA LEPRA DE UZÍAS 

TEMA: LA LEPRA DE UZÍAS 

TEXTO: 2 CRÓNICAS 26:3-5 De dieciséis años era Uzías cuando comenzó a reinar, y cincuenta y dos años reinó en Jerusalén. El nombre de su madre fue Jecolías, de Jerusalén. 4 E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho Amasías su padre.5 Y persistió en buscar a Dios en los días de Zacarías, entendido en visiones de Dios; y en estos días en que buscó a Jehová, él le prosperó.

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Hoy reflexionaremos sobre la vida de un rey que tuvo un comienzo extraordinario, a pesar de su juventud, pues comenzó a reinar a los dieciséis años de edad, pero hizo lo recto ante los ojos del Señor, se esforzó en buscar al Señor, y Dios lo respaldó y lo prosperó.

Podemos ver que el Señor lo bendijo de muchas formas: 

  • Le dio victoria sobre sus enemigos (Vs 6-7) Y salió y peleó contra los filisteos, y rompió el muro de Gat, y el muro de Jabnia, y el muro de Asdod; y edificó ciudades en Asdod, y en la tierra de los filisteos. 7 Dios le dio ayuda contra los filisteos, y contra los árabes que habitaban en Gur-baal, y contra los amonitas.
  • Lo respaldó y por eso se volvió un rey muy poderoso (Vs 8) Y dieron los amonitas presentes a Uzías, y se divulgó su fama hasta la frontera de Egipto; porque se había hecho altamente poderoso.
  • Lo bendijo con ganado, con agua, y con cosechas (Vs 10) Asimismo edificó torres en el desierto, y abrió muchas cisternas; porque tuvo muchos ganados, así en la Sefela como en las vegas, y viñas y labranzas, así en los montes como en los llanos fértiles; porque era amigo de la agricultura.
  • Le ayudo para tener un ejército grande y poderoso, con armas y con tecnología (Vs 11-15) Tuvo también Uzías un ejército de guerreros, los cuales salían a la guerra en divisiones, de acuerdo con la lista hecha por mano de Jeiel escriba, y de Maasías gobernador, y de Hananías, uno de los jefes del rey. 12 Todo el número de los jefes de familia, valientes y esforzados, era dos mil seiscientos. 13 Y bajo la mano de éstos estaba el ejército de guerra, de trescientos siete mil quinientos guerreros poderosos y fuertes, para ayudar al rey contra los enemigos. 14 Y Uzías preparó para todo el ejército escudos, lanzas, yelmos, coseletes, arcos, y hondas para tirar piedras. 15 E hizo en Jerusalén máquinas inventadas por ingenieros, para que estuviesen en las torres y en los baluartes, para arrojar saetas y grandes piedras. Y su fama se extendió lejos, porque fue ayudado maravillosamente, hasta hacerse poderoso.

Pero lastimosamente cuando el rey Uzías era poderoso, próspero y muy bendecido, su corazón se llenó de soberbia (Vs 16) Mas cuando ya era fuerte, su corazón se enalteció para su ruina; porque se rebeló contra Jehová su Dios, entrando en el templo de Jehová para quemar incienso en el altar del incienso. La soberbia y el orgullo de Uzias fue tan grande que lo llevo a tratar de usurpar el ministerio de los levitas y sacerdotes en el templo de Jerusalén, quiso entrar donde nadie podía entrar, solamente los sacerdotes, para quemar incienso, Uzías creyó que podía hacer lo que él quería.

El sacerdote Azarias y ochenta sacerdotes más trataron de hacer entender al rey que no podía hacer eso, que aunque él era el rey no podía entrar para ofrecer el incienso, tomando el lugar de los sacerdotes que Dios había elegido para hacer eso (Vs 17-18) Y entró tras él el sacerdote Azarías, y con él ochenta sacerdotes de Jehová, varones valientes. 18 Y se pusieron contra el rey Uzías, y le dijeron: No te corresponde a ti, oh Uzías, el quemar incienso a Jehová, sino a los sacerdotes hijos de Aarón, que son consagrados para quemarlo. Sal del santuario, porque has prevaricado, y no te será para gloria delante de Jehová Dios.

Podemos ver que el Señor le dio la oportunidad a Uzías de arrepentirse, de reconocer su pecado, de reconocer su error y la soberbia de su corazón, pero no quiso hacerlo, él se enojó contra los sacerdotes y en ese momento LA LEPRA BROTÓ EN SU FRENTE (Vs 19-21) Entonces Uzías, teniendo en la mano un incensario para ofrecer incienso, se llenó de ira; y en su ira contra los sacerdotes, la lepra le brotó en la frente, delante de los sacerdotes en la casa de Jehová, junto al altar del incienso. 20 Y le miró el sumo sacerdote Azarías, y todos los sacerdotes, y he aquí la lepra estaba en su frente; y le hicieron salir apresuradamente de aquel lugar; y él también se dio prisa a salir, porque Jehová lo había herido. 21 Así el rey Uzías fue leproso hasta el día de su muerte, y habitó leproso en una casa apartada, por lo cual fue excluido de la casa de Jehová; y Jotam su hijo tuvo cargo de la casa real, gobernando al pueblo de la tierra.

APLIQUEMOS AHORA ESTA HISTORIA A NUESTRA VIDA CRISTIANA: ¿QUÉ LECCIONES PODEMOS TOMAR PARA NUESTRA VIDA?

I) LA LEPRA DE UZÍAS ES UN LLAMADO A NO PERMITIR QUE LAS BENDICIONES DE DIOS NOS LLENEN DE ORGULLO ÉL CORAZÓN (DEUTERONOMIO 8:11-14) Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; 12 no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, 13 y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; 14 y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre

Tenemos siempre que recordar de dónde vienen las bendiciones que tenemos en nuestra vida, tenemos siempre que darle la gloria al Señor por su bondad para con nosotros. 

No podemos permitir que las bendiciones del Señor en lugar de agradecimiento nuestro corazón se llene de soberbia, de orgullo y de altanería, y comencemos a ver con menosprecio a nuestros hermanos, comencemos a sentirnos superiores a los demás. 

Tenemos siempre que tener los pies bien puestos en la tierra, no elevarnos, siempre comprendiendo que en nuestra vida quien es grande, poderoso, increíble, majestuoso, es nuestro DIOS, no nosotros. 

II) LA LEPRA DE UZÍAS NOS RECUERDAN QUE LA PROSPERIDAD Y LAS BENDICIONES DE DIOS EN NUESTRA VIDA NO SIGNIFICA TENER LICENCIA PARA HACER LO MALO (Gálatas 6:7) No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

El rey Uzías llegó a creer que por ser muy bendecido, próspero y respaldado por el Señor eso le daba derecho de hacer lo él quisiera y no habria ningun problema, que por ser un rey bendecido podría usurpar las funciones que no le correspondian y que Dios no diría nada. Pero Dios le demostró que estaba equivocado , le demostró que tener el respaldo de Dios, ser bendecido y prospero no significa poder vivir en impunidad, es decir haciendo lo que nos da la gana.

Muchos cristianos lastimosamente tienen el mismo pensamiento que el rey Uzías, creen que la bendición de Dios sobre sus vidas es como una licencia para tener pecados ocultos, es una licencia para maltratar a las personas, que las bendiciones de Dios significan que tenemos derecho a tener un trato preferencial con el Señor y que las consecuencias de nuestros pecados no nos alcanzaran. 

Pero la palabra de Dios nos declara que no debemos engañarnos pues DIOS NO PUEDE SER BURLADO, todo lo que sembramos eso mismo, tarde o temprano, lo vamos a cosechar en nuestra vida, aunque hayamos sido cristianos muy bendecidos por el Señor. 

III) LA LEPRA DE UZÍAS NOS PERMITE COMPRENDER QUE LA SOBERBIA Y EL ORGULLO NOS PUEDEN LLEVAR A COMETER GRANDES ERRORES EN NUESTRA VIDA CRISTIANA. (2 CRÓNICAS 26:16) Mas cuando ya era fuerte, su corazón se enalteció para su ruina; porque se rebeló contra Jehová su Dios, entrando en el templo de Jehová para quemar incienso en el altar del incienso.

El rey Uzías por causa de su soberbia llegó a creer que él podía pasar por sobre los sacerdotes de Dios, que podía hacer algo que no le correspondía hacerlo a él , pero el Señor no se lo permitió y lo castigó.

Ten cuidado si por ser el miembro de tu iglesia que más diezma o que más aportas a tu ministerio llegues a creer que tienes derecho de imponer solamente tus opiniones o tus ideas, de creer que puedes imponer lo que tu dices en tu iglesia, y pasar por sobre la autoridad de tu pastor o de tu líder de ministerio. 

Tenemos que comprender que el Señor no se agrada de aquellos que menosprecian las autoridades que Dios ha puesto para bendición de nuestra vida (Romanos 13:1) Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.

CONCLUSIÓN: Tenemos que cuidarnos de la soberbia y de la altivez en nuestro corazón, aunque la bendición y la prosperidad del Señor llene nuestra vida tenemos que mantener nuestro corazón lleno de humildad, reconociendo que todo lo que somos y tenemos es por la misericordia y la bondad de nuestro Dios, no permitamos que la lepra de Uzías contamine nuestra vida.