LO QUE DIOS QUIERE DE NOSOTROS

TEMA: LO QUE DIOS QUIERE DE NOSOTROS

TEXTO: 1 REYES 17:8-15  Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo: 9 Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente. 10 Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba. 11 Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. 12 Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir. 13 Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. 14 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.15 Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días.

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En esta preciosa historia vemos el momento en el cual debido a la sequía el profeta Elias fue enviado por el Señor a una ciudad llamada Sarepta de Sidón, es decir que fue enviado a una ciudad que no era de judios, era una ciudad de personas que no pertenecían al pueblo de Dios, pero no fue enviado a la casa de una familia rica, sino que fue enviado a la casa de una mujer viuda, a la casa de una mujer que estaba sufriendo también las consecuencias de la sequía y de la escasez de alimentos. 

Verdaderamente el Señor le pidió al profeta Elias que hiciera dos cosas muy difíciles de comprender:

  • Ir a una ciudad que no era del pueblo de Dios para buscar ayuda
  • Llegar a la casa de una mujer viuda muy pobre para ser alimentado por ella. 

Definitivamente que al ver estos detalles podemos comprender que es lo que Dios quería del profeta Elias y lo que también el Señor quiere de cada uno de nosotros: OBEDIENCIA Y FE. 

Si continuamos leyendo esta historia vamos a encontrar algunos detalles muy importantes para nuestra vida cristiana, son detalles que nos hacen reflexionar sobre cómo está el nivel de obediencia y de fe que hay en nuestro corazón.

Veamos las lecciones que encontramos para nuestra vida cristiana en esta historia: 

I) MUCHOS ESTÁN DISPUESTOS A OBEDECER CUANDO NO REQUIERE MAYOR COMPROMISO (1 REYES 17:10) Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba.

Elias llegó a la casa de esta mujer viuda, él era un extranjero en esa ciudad, y le pidió que le diera un vaso de agua para beber. 

La mujer estaba viviendo tiempos de mucha dificultad, de escasez y de necesidad, pero no tuvo problemas para obedecer la petición de Elias, pues como dice el dicho popular: “Un vaso de agua a nadie se le niega” Ese vaso de agua representa el mínimo esfuerzo, pues no se necesita mucho esfuerzo para regalarle a alguien un vaso de agua, no se necesita tener amistad con la persona, ni siquiera es necesario que sea alguien conocido, es una cortesía que se puede tener con cualquiera. 

Lastimosamente muchos cristianos viven una relación con Dios de esa misma manera, como darle al Señor un vaso de agua, es decir, con una obediencia que no requiere esfuerzo ni compromiso. 

Son cristianos que se congregan “de vez en cuando”, que no han desarrollado su comunión con Dios, que solamente le dedican “un ratito” a la oración y casi nunca a la lectura de la palabra de Dios. 

II) PERO DIOS SIEMPRE QUIERE ALGO MÁS DE CADA UNO DE NOSOTROS (1 REYES 17:11) Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano.

Eliseo fue más allá en su petición para aquella mujer viuda, ya no era solamente un vaso de agua, sino que le pidió también un bocado de pan, ya era una petición que en tiempos de escasez y de necesidad no era fácil de cumplir. 

Era una petición que no era fácil de obedecer, para poder cumplir esa petición había que tomar de lo poco que tenían para preparar algo y darle de comer al profeta, era una petición para la cual se necesitaba poner en práctica la bondad y la hospitalidad y también necesitaba que se desechara el egoísmo, es decir, obedecer esa petición era difícil. 

Muchas veces el Señor en nuestra vida nos llamará a cada uno de nosotros para no conformarnos con darle un “vaso de agua” de nuestra vida, sino a estar dispuestos a darle más de nuestro tiempo, de nuestras finanzas, de nuestros dones y talentos, y tenemos que saber que obedecer al Señor no es fácil, pero vale la pena como lo veremos al final de esta historia. 

III) NUESTRO DIOS QUIERE QUE NUESTRA OBEDIENCIA ESTE BASADA EN LA FE Y EN LAS PRIORIDADES DE NUESTRA VIDA (1 REYES 17:12-14) Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir. 13 Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. 14 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.

El profeta Elias no solamente le pidió a esa mujer viuda un vaso de agua, ni tampoco solamente le pidió un bocado de pan, por si acaso le sobraba para darle. El profeta puso a prueba la fe y la obediencia de aquella mujer, él le dijo: HAZME A MÍ PRIMERO y después preparas otras para ti y para tu hijo. 

Pero Elias le dio una promesa si ella se atrevía a confiar en el Señor, una promesa de provisión y de abundancia (Vs 14) Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra

Aquella mujer viuda, a pesar de su escasez, a pesar de su necesidad, tuvo la valentía de confiar en el Señor, y de poner al Señor como la primera prioridad de su vida, y Dios obró un milagro de provisión (Va 15-16) entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días. 16 Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.

Así también el Señor espera que nosotros obedezcamos su palabra, que tengamos fe en sus promesas y que tengamos un corazón agradecido y obediente para con él Señor.