BOSQUEJO DIA DEL NIÑO Y LA NIÑA: CUIDEMOS NUESTRA HERENCIA

TEMA: CUIDEMOS NUESTRA HERENCIA

TEXTO: SALMOS 127:3 He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre.

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Definitivamente que una herencia casi siempre es de bendición para la persona que la recibe, pero lastimosamente muchas de esas herencias que las personas reciben no las cuidan, no las valoran, y las terminan perdiendo.

Pero hay una herencia que nos ha dado Dios que verdaderamente tenemos que cuidar, y nunca dejarlos perder, esa herencia son NUESTRO HIJOS. 

¿CÓMO PODEMOS CUIDAR LA HERENCIA QUE DIOS NOS HA DADO? 

I) NO MENOSPRECIARLOS SINO VALORANDO SUS VIDAS COMO UN REGALO DE DIOS (VS 3) He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre. 4 Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud. 5 Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; No será avergonzado Cuando hablare con los enemigos en la puerta. 

Podemos ver en estos textos que nuestros hijos tienen que ser considerados como una herencia del Señor, como algo de mucha estima o de mucho valor y como una bendición para nuestra vida que nos debe hacer sentir bienaventurados. Pero lastimosamente muchos de nosotros ni siquiera dedicamos tiempo a nuestros hijos, no platicamos con ellos, no proveemos para sus necesidades, o pensamos que las cosas que les damos pueden compensar la ausencia de nosotros como padres en sus vidas.

Lastimosamente muchos padres y madres en lugar de tratar de ser mejores padres y madres para sus hijos lo que hacen es dedicarse a COMPENSAR el daño que les causan por no dedicarles tiempo.

COMPENSAR: Dar una cosa o hacer un beneficio a una persona como reparación de un daño, perjuicio o molestia que se le ha causado

Como padres lo mejor que podemos hacer no es compensar con cosas, con regalos, con permisos para que ellos hagan lo que quieren, sino evitar causarles un daño a sus corazones, valorando a nuestros hijos como un regalo de Dios y una bendición para nuestra vida. 

II) NO ALEJARLOS DE LOS CAMINOS DE DIOS POR NUESTRAS MALAS DECISIONES (MARCOS 10:13-14) Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban. 14 Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios.

Tenemos que reconocer y comprender que la peor decisión que podemos tomar sobre nuestros hijos es alejarlos de los caminos del Señor, alejarlos de la iglesia donde se les enseña la palabra de Dios. 

Lastimosamente muchos padres y madres se llevan a sus hijos lejos del Señor, por su soberbia, por sus caprichos inmaduros, por haber tenido conflictos en la iglesia, y no piensan que alejando a sus hijos e hijas de la iglesia le están dando oportunidad al enemigo para que pueda destruir la vida de esos niños y niñas con sus artimañas, pues cuando alejamos a nuestros hijos de los caminos de Dios, los estamos acercando a una vida de mundanalidad. 

Como padres tenemos que comprender una gran verdad, de qué sirve que nuestros hijos tengan títulos académicos, tengan buenos trabajos y buenos salarios, si su vida está perdida y hundida en pecado, no hay mayor gozo para un padre cristiano que ver a sus hijos caminar toda su vida en los caminos del Señor. (3 Juan 1:4) No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad.

III) NO TOMANDO DECISIONES EGOÍSTAS, PENSANDO SOLAMENTE EN NUESTROS SENTIMIENTOS Y EN NUESTROS DESEOS (JUECES 11:1-2) Jefté galaadita era esforzado y valeroso; era hijo de una mujer ramera, y el padre de Jefté era Galaad. 2 Pero la mujer de Galaad le dio hijos, los cuales, cuando crecieron, echaron fuera a Jefté, diciéndole: No heredarás en la casa de nuestro padre, porque eres hijo de otra mujer.

Es duro y triste darnos cuenta del sufrimiento de muchos niños y niñas que están enfrentando las consecuencias de las decisiones egoístas de sus padres o madres, que solamente pensaron en agradarse a ellos mismos, en sus sentimientos de soledad, en su necesidad de tener alguien en sus vidas, pero se olvidaron completamente de los sentimientos y los deseos de sus hijos e hijas.

Como podemos ver en el texto muchos padres podemos pensar que nuestros hijos por estar aún pequeños no van a entender que tendrán un nuevo padre o una nueva madre y que nos les va afectar,  que van a formar parte de otra familia y que serán amados y aceptados, pero podemos darnos cuenta que muchas veces esto no es así, sino que sufren menosprecio, rechazo, y posiblemente también hasta violencia y abusos. Y su corazón se llena de dolor y de amargura. 

Como padres no podemos ser egoístas para tomar decisiones que pueden afectar también la vida de nuestros hijos e hijas,  y es por eso que tenemos que primeramente pedir la guía y la sabiduría del Señor para tomar decisiones que pueden llegar a afectar completamente el futuro de nuestros hijos. 

IV) DISCIPLINARLOS, PERO CON SABIDURÍA, PARA CORREGIRLOS NO PARA DESTRUIRLOS (Proverbios 19:18) Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; Mas no se apresure tu alma para destruirlo.

Tenemos que comprender que una de las funciones que requiere más responsabilidad como padres es disciplinar a nuestros hijos, corregir aquello que no está bien, y que no sufran después por sus malos caminos. 

Como padres no podemos tomar una actitud cómoda e indiferente ante los errores, los pecados y los malos caminos de nuestros hijos, hacer eso, NO ES AMOR (Proverbios 13:24) El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.

Si verdaderamente queremos cuidar y valorar a nuestros hijos, debemos de ser para ellos socios para su futuro, inversionistas en su vida, invertir tiempo, amor, dedicación, pero no podemos ser CÓMPLICES de sus pecados o de sus malas decisiones (1 Samuel 3:12-13) Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin. 13 Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado.

CONCLUSIÓN: En este mes que celebramos el dia de los niños y niñas, tenemos que reconocer que nuestros hijos son una herencia del Señor, una bendición para nuestra vida, un regalo de Dios para nuestra vida, pero también son una responsabilidad que tenemos que tomar con sabiduría (Proverbios 22:6) Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.