ESTUDIO BÍBLICO, EL SERMÓN DEL MONTE PARTE XXI : LOS DOS CIMIENTOS

ESTUDIO BÍBLICO, EL SERMÓN DEL MONTE PARTE XXI : LOS DOS CIMIENTOS

TEXTO: MATEO 7:24-29 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. 25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. 26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; 27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina. 28 Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; 29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

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Este día llegamos al final del estudio del Sermón del monte, el cual ha sido de mucha bendición y edificación para nuestra vida. 

Hoy estudiaremos el último de los temas de este precioso sermón predicado por nuestro Señor Jesucristo: LOS DOS CIMIENTOS.

Veamos las enseñanzas que nos da este precioso texto para que lo podamos aplicar a nuestra vida cristiana:

I) PRIMERA LECCIÓN: LO QUE SOSTIENE NUESTRA VIDA NO ESTÁ EN EL EXTERIOR SINO EN NUESTRO INTERIOR (VS 24) Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Y (VS 26) Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;

Podemos ver que en la historia que ambos hombres construyeron sus casas, seguramente ambas casas tenian una buena apariencia, seguramente ambos usaron buenos materiales, buscaron buenos constructores, etc.

Pero la diferencia entre ambas casas no estaba en lo visible, pues aparentemente quizás ambas casas eran iguales, pero la gran diferencia entre ambas casas no era visible, pues lo que verdaderamente hacía la diferencia era su FUNDAMENTO. 

Solamente uno de ellos se preocupó por poner su casa sobre la ROCA, a pesar que eso pudiera significar mucho esfuerzo y más gastos (Lucas 6:48) Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca.

Este hombre fue prudente pues sabía que lo que verdaderamente le daría solidez y estabilidad a su casa sería el fundamento, no la apariencia externa. 

Igualmente muchas personas enfocan su vida en lo exterior, en lo material, en su economía, en sus posesiones materiales, y se olvidan de lo principal, del fundamento, y ese fundamento tiene que ser Jesucristo (1 Corintios 3:11) Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.

II) SEGUNDA LECCIÓN: LAS PRUEBAS Y DIFICULTADES SON LAS QUE PONEN A PRUEBA NUESTRO FUNDAMENTO (MATEO 7:25) Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Y (27) y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

Tenemos que saber que poner o no fundamento es una decisión personal de cada uno de nosotros, pero lo que no podemos controlar y decidir es lo que va a golpear nuestra vida.

Si vemos en el texto todo lo que golpeó a esas casas eran cosas que el dueño de la casa no podía controlar: LLUVIA, RÍOS Y VIENTOS. Y es por eso que nosotros tenemos que tomar la decisión prudente de poner nuestra vida sobre el mejor fundamento que es Jesucristo. 

La palabra de Dios nos dice que así como el torbellino pasa así todos aquellos que no tienen a Cristo como fundamento no permanecerán, pero los que tienen a Cristo como fundamento permanecen para siempre independientemente lo que golpee contra ellos (Proverbios 10:25) Como pasa el torbellino, así el malo no permanece; Mas el justo permanece para siempre.

III) TERCERA LECCIÓN: PARA QUE NUESTRA VIDA TENGA EL MEJOR FUNDAMENTO TENEMOS QUE SER HACEDORES DE LA PALABRA (MATEO 7:24) Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.

Para edificar nuestra vida sobre la roca necesitamos ser no solamente oidores de la palabra de Dios, sino hacedores de ella, pues el que solamente oye la palabra se engaña a sí mismo (Santiago 1:22-24) Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. 23 Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. 24 Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.

El oidor de la palabra son las personas que le “digan sus verdades” en los sermones, son los que dicen que “estaba fuerte el sermón” pero no hacen nada para obedecer la palabra que Dios les dio, no hace la voluntad del Señor sino que siguen haciendo su propia voluntad y la palabra de Dios nos declara que los que permanecen son los que hacen la voluntad del Señor (1 Juan 2:17) Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Podemos comprender entonces que para poner un buen cimiento en nuestra vida la clave es LA OBEDIENCIA (1 Samuel 15:22) Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.

IV) CUARTA LECCIÓN: EL SEÑOR NO QUIERE QUE NOS ADMIREMOS DE SU DOCTRINA Y DE SUS PALABRAS, SINO QUE LE CREAMOS Y QUE LO CONFESEMOS COMO SEÑOR Y SALVADOR (MATEO 7:28-29) Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; 29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

Muchas personas se admiran y les gusta la palabra que se predica en las iglesias, pero para ser salvos y tener un verdadero fundamento en nuestra vida no basta con solamente ser un admirador de Jesús, tenemos que creerle, tenemos que confesarlo como Señor y salvador de nuestra vida. 

HEMOS TERMINADO EL ESTUDIO DEL SERMÓN DEL MONTE, Y PODEMOS DECIR: ¡GRACIAS SEÑOR POR TUS ENSEÑANZAS!!