¿POR QUÉ ME PERSIGUES?

TEMA: ¿POR QUÉ ME PERSIGUES? 

TEXTO: HECHOS 26:9-11 Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret; 10 lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto. 11 Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras.

Este día vamos a reflexionar sobre la vida de Saulo de Tarso, el perseguidor de la iglesia, al que nuestro Señor Jesucristo lo transformó por medio de su poder en el apóstol Pablo, uno de los mayores predicadores y evangelistas de la historia de la iglesia. 

Y vamos a aplicar esa historia a nuestra vida para que podamos reconocer que muchas veces nosotros quizás sin darnos cuenta a pesar de ser cristianos estamos persiguiendo la iglesia, dañando el cuerpo de Cristo y maltratando a los cristianos, como lo hizo un día el apóstol Pablo.

Veamos lo que nos enseña la palabra de Señor: 

I) ¿COMO ERA LA VIDA DE PABLO ANTES DE CONOCER A CRISTO? (VS 9-11) Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret; 10 lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto. 11 Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras

El texto nos muestra que Pablo, Saulo de Tarso, era uno de los más grandes enemigos del nombre de Jesús, de su iglesia, de sus discípulos, tanto era su odio en contra de los discípulos de Jesús que a muchos encerró en la cárcel, y dio su aprobación para matar a muchos cristianos de la iglesia primitiva. 

El odio de Saulo era tan grande hacia el nombre del Señor que castigó a muchos cristianos en las sinagogas hasta hacerlos blasfemar el nombre del Señor Jesús.

Verdaderamente podemos ver que el apóstol Pablo antes de conocer a Cristo hizo mucho daño a la iglesia, a tal grado que cuando se convirtió, cuando el Señor lo llamó nadie se queria juntar con él porque nadie le creía que era discípulo y le tenían miedo (Hechos 9:26) Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo.

AHORA APLIQUEMOS ESTA HISTORIA A NUESTRA VIDA: Cada uno de nosotros al igual que el apóstol Pablo antes de conocer a Cristo hicimos muchas cosas de las cuales hoy nos avergonzamos, posiblemente nos burlabamos del evangelio y de la iglesia, hacíamos burla de los cristianos, hablábamos en contra de los pastores y menospreciabamos la palabra de Dios o posiblemente servimos de piedra de tropiezo para muchas personas que tenían en su corazón el verdadero deseo de buscar del Señor ,de seguirle y rendir sus vidas a él pero nos encargabamos de desanimarlos, con nuestros comentarios con nuestras burlas y ofensas. 

II) A PESAR DE SU VIDA PERSIGUIENDO A LA IGLESIA EL SEÑOR LO LLAMÓ PARA SER PARTE DE LA IGLESIA Y PARA SER APÓSTOL (HECHOS 9:3-6) Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; 4 y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? 5 El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. 6 El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. 

A pesar de que Pablo era un perseguidor de la iglesia, a pesar del odio que le tenía al Señor y a sus discípulos, el Señor lo busco para salvarlo, y para convertirlo en un instrumento útil para él (Hechos 9:15) El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel.

La gracia del Señor alcanzó a Saulo el perseguidor de la iglesia. Desde ese momento Saulo el  asesino de cristianos, el que los hacía blasfemar, fue convertido por el Señor en el apóstol Pablo, llamado a predicar el evangelio del Señor hasta lo último de la tierra (Hechos 9:20-22) En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios. 21 Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes? 22 Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo.

APLIQUEMOS ESTO A NUESTRA VIDA: A pesar de nuestros errores, a pesar de nuestras burlas, a pesar de las veces que menospreciamos al Señor ,a su iglesia, y a su palabra, nuestro Dios nunca se canso de buscarnos, de llamarnos, hasta que su gracia nos alcanzó, y por esa gracia del Señor aquellos que un día nos burlamos hoy somos parte de la iglesia de Cristo.

III) PERO ¿PORQUE HICIMOS TODO LO QUE HICIMOS ANTES DE CONOCER A CRISTO? (1 TIMOTEO 1:12-13) Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio, 13 habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad.

El apóstol Pablo nunca negó lo que él había hecho antes de conocer a Cristo, él mismo cuenta en sus epístolas todo el daño que le hizo a la iglesia del Señor pero reconoce que todo lo que hizo fue por IGNORANCIA E INCREDULIDAD. 

Pablo hizo todo lo que hizo porque no conocía al Señor, no creía en él, no había conocido el evangelio, no conocía el plan redentor de Dios por medio de Jesucristo, por eso persiguió a la iglesia, por eso les hizo tanto daño a los cristianos.

Igualmente nosotros todos los errores que cometimos antes de conocer a Cristo, todas las veces que nos burlamos, todas las veces que con nuestras palabras y con nuestras acciones dañamos el cuerpo de Cristo lo hicimos al igual que Pablo, por ignorancia y por incredulidad (1 Pedro 1:14) como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;

Pero desde el momento que creímos en Cristo como Señor y salvador de nuestra vida dejamos de ser incrédulos y nos volvimos creyentes (1 Tesalonicenses 2:13)  Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes.

Desde el momento que confesamos a Cristo como Señor y salvador de nuestra vida conocimos la verdad, y la verdad nos hizo libres de la ignorancia (Juan 8:32) y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

IV) POR ESO HOY QUE HEMOS CREÍDO Y TENEMOS CONOCIMIENTO EL SEÑOR NOS PREGUNTA ¿POR QUÉ ME PERSIGUES? (HECHOS 9:4) y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

Ahora que somos cristianos, que hemos sido hechos hijos de Dios por medio de la fe, ya no podemos alegar ni incredulidad ni ignorancia en las cosas que hacemos, y lastimosamente muchos de nosotros seguimos dañando el cuerpo de Cristo, seguimos ofendiendo y maltratando a los hijos de Dios. 

DAÑAMOS LA IGLESIA CON NUESTRO MAL TESTIMONIO (PROVERBIOS 25:26) Como fuente turbia y manantial corrompido, Es el justo que cae delante del impío. Con nuestro mal testimonio, con nuestra vida mundana y pecaminosa que vivimos a pesar de ser hijos de Dios ensuciamos la fuente de agua que otros quieren beber para salvación, lastimosamente muchos cristianos no ganamos almas y en lugar de eso las estamos colaborando con nuestro estilo de vida para que las personas se condenen.

DAÑAMOS LA IGLESIA CON NUESTROS CHISMES Y CRÍTICAS (MARCOS 9:42) Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar. Posiblemente no nos hemos dado cuenta o no hemos reflexionado sobre cuántas personas hemos hecho tropezar para que no busquen del Señor por dedicarnos a contar chismes de los hermanos y criticar la iglesia del Señor. 

DAÑAMOS LA IGLESIA CUANDO NO RECONOCEMOS QUE ESTAMOS DESTRUYENDO LA VIDA DE NUESTROS HIJOS E HIJAS (COLOSENSES 3:21) Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten. Posiblemente cuando hoy leiste que Pablo castigaba a los cristianos hasta hacerlos blasfemar y que los perseguía y los maltrataba hasta matarlos te sorprendiste, pero quizas no reconociste que muchas veces tu haces lo mismo con tus hijos, con tus maltratos, estas maltratando la iglesia del Señor, con tu mal carácter, con tus palabras hirientes, con tus burlas y menosprecios, has hecho que tus hijos e hijas digan “Para ser como mi papá o como mi mamá mejor no quiero nada con Cristo, no quiero nada con la iglesia” 

¡YA NO PERSIGAS LA IGLESIA! No puedes decir que fue por ignorancia, porque tu ya sabes lo que agrada al Señor y lo que no le agrada, tu ya conoces la palabra de Dios.