CRIANZA POSITIVA PARA NUESTROS HIJOS

TEMA: CRIANZA POSITIVA PARA NUESTROS HIJOS 

TEXTO: PROVERBIOS 22:6 Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

Verdaderamente que nuestros hijos son una herencia y bendición de nuestro Dios para nuestra vida, pero también representan una gran responsabilidad, pues la forma como criamos a nuestros hijos influirá grandemente por el resto de su vida, tanto de manera positiva como negativa. 

Tenemos que saber que las acciones, las actitudes, las decisiones y los valores de nuestros hijos dependen en gran manera de la crianza que reciben en casa, y es por eso que como padres tenemos que pedir la sabiduría de Dios para criar a nuestros hijos de una manera positiva, para ser de bendición y edificación de sus vidas.

Pero definamos primeramente a qué nos referimos cuando hablamos de crianza positiva: Es la orientación de los padres para incidir en la supervivencia, el bienestar, el aprendizaje y el crecimiento espiritual de los hijos.

Pero antes de hablar de la crianza positiva y sus características vamos a reflexionar sobre las características y efectos de lo opuesto, es decir del estilo de crianza negativa: Estos estilos de crianza negativa muchas veces está enfocada principalmente en la comodidad y tranquilidad de los padres y en la costumbre, es decir en la forma de crianza heredada de nuestros padres y abuelos por generaciones. 

Veamos cuáles son algunos ejemplos de estilos de crianza negativa para nuestros hijos: 

  • LA CRIANZA PERMISIVA E INDULGENTE (JUECES 21:25) En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía. Este estilo de crianza está caracterizado por el poco involucramiento y compromiso de los padres, y por ese motivo se acostumbra a “compensar” esa falta de involucramiento y compromiso con libertad excesiva que se convierte en libertinaje, poca o ninguna consecuencia por las faltas cometidas, tratar de llevar con regalos el vacío en la vida de los hijos por la ausencia o poco involucramiento de los padres.  
  • Pero la crianza permisiva e indulgente lo que produce es hijos e hijas con poco o ningún auto control, ya que están acostumbrados a siempre hacer lo que quieren sin ningún límite, y también produce hijos e hijas sin metas y aspiraciones en la vida ya que están acostumbrados a obtenerlo todo sin ningún esfuerzo, y lastimosamente también produce hijos e hijas con el corazón vacío y lleno de insatisfacción.
  • LA CRIANZA AUTORITARIA (1 SAMUEL 14:43-44) Entonces Saúl dijo a Jonatán: Declárame lo que has hecho. Y Jonatán se lo declaró y dijo: Ciertamente gusté un poco de miel con la punta de la vara que traía en mi mano; ¿y he de morir? 44 Y Saúl respondió: Así me haga Dios y aun me añada, que sin duda morirás, Jonatán. Este estilo de crianza está basada en una relación exclusivamente de obediencia y  castigo, sin importar las necesidades y capacidades de los hijos e hijas, los padres autoritarios tienen expectativas y exigencias altas para sus hijos y son inflexibles cuando no se cumplen.
  • Este estilo de crianza autoritaria provoca hijos e hijas con baja autoestima, inseguros y temerosos para tomar decisiones, tienen poca inteligencia emocional, niveles altos de estrés  y por lo tanto defensas bajas y constantes enfermedades. 

Tenemos que reconocer que si nosotros fuimos criados de esa manera no significa que sea la manera correcta, como padres cristianos podemos cambiar estos estilos equivocados de crianza para bendición de nuestros hijos e hijas. 

AHORA HABLEMOS SOBRE LA CRIANZA POSITIVA DE LOS HIJOS EN UN HOGAR CRISTIANO, la crianza positiva de los hijos en un hogar cristiano está basada en tres elementos: CALIDEZ, ESTRUCTURA, APOYO Y ESPIRITUALIDAD.

I) CALIDEZ (JUAN 13:34) Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros 

Según el diccionario la palabra calidez significa: Expresiones de amor, afecto y cariño. 

No hay nada mejor para una persona que sentirse amada y valorada, y eso es exactamente lo que nuestros hijos e hijas necesitan, pero no solamente de palabra sino también de acciones que reflejen ese amor (Romanos 12:9) El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.

De nada servirá que como padres le digamos a nuestros hijos que los amamos si nunca tenemos tiempo para compartir con ellos, si nunca pueden contar con nosotros para escucharlos, para ayudarles, para aconsejarles.

Para poder practicar la calidez seguramente muchos de nosotros necesitaremos romper las barreras que hemos levantado para con nuestros hijos y que nos hacen sentir lejos de ellos, no es algo que sea fácil, pero verdaderamente es algo que vale la pena., así como el Padre Celestial superó por amor toda barrera para acercarse a nosotros para salvarnos, así tenemos que hacerlo también nosotros. (Romanos 5:8) Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

II) ESTRUCTURA (EFESIOS 6:4) Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.

En la relación con nuestros hijos aparte de calidez, de afecto y expresiones de amor también tiene que haber disciplina y amonestación, es decir definir los límites, las reglas de casa.

Podemos ver que nuestro Padre Celestial nos ama con amor eterno, no hay nadie que nos ame como él , pero también por causa de ese amor nos disciplina para corregirnos, para que no nos apartemos del camino correcto, (Hebreos 12:5-6) y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo:  Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. 

En la construcción de una casa la estructura es lo que le da la solidez, lo que la hace permanecer firme aun cuando los vientos y las tempestades golpean fuerte esa casa, así también cuando nuestros hijos son criados con estructura firme, con valores, con límites definidos, con disciplina y amonestación del Señor, aunque los vientos y tempestades de la influencia de la sociedad azoten su vida ellos se mantendrán firmes. 

III) APOYO (ISAÍAS 41:10) No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Nosotros como hijos de Dios sabemos que nuestro Padre Celestial nos disciplina y muchas veces esa disciplina es dolorosa, nos cuesta recibirla, pero si de algo podemos estar seguros es que aunque fallemos y nuestro Dios tenga que disciplinarnos, siempre podemos contar con él, siempre él está para nosotros, y sabemos que siempre nos ayudará. 

Nuestros hijos tienen que saber que aunque se equivoquen y fallen y que tengamos que disciplinarlos y castigarlos, pero siempre pueden contar con nosotros, que hayan cometido un error no significa que les vamos a dar la espalda, que aunque tengamos que corregirlos, pero nuestro amor por ellos no cambia, y que si nos necesitan, mientras Dios nos de vida, ahí estaremos para apoyarles. 

Y lo mejor que podemos enseñarles es que aunque nosotros un dia no estemos, nuestro Dios SIEMPRE estará con ellos (Salmo 27:10) Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo, Jehová me recogerá.

IV) ESPIRITUALIDAD (3 JUAN 1:4) No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad.

Verdaderamente que la mejor disciplina positiva que podemos darle a nuestros hijos e hijas será enseñarles a caminar en el camino de Dios, que conozcan a nuestro Dios como su Padre Celestial, y que crezcan en su camino.

Cuando hablamos de espiritualidad estamos hablando de la comunión con nuestro Dios, enseñarles a nuestros hijos a tener una relación personal con el Señor, a no vivir una religiosidad, sino una relación de amistad y de amor con nuestro Dios.

Pero tenemos que saber que eso en gran medida depende del ejemplo de vida cristiana que cada uno de nosotros le demos a nuestros hijos e hijas (Josué 1:17) De la manera que obedecimos a Moisés en todas las cosas, así te obedeceremos a ti; solamente que Jehová tu Dios esté contigo, como estuvo con Moisés.