¿CÓMO PODEMOS CONOCER A NUESTRO DIOS?

TEMA: ¿CÓMO PODEMOS CONOCER A NUESTRO DIOS?

TEXTO: JEREMIAS 9:23-24 Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. 24 Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.

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El texto nos dice que nuestro Dios quiere que lo entendamos y lo conozcamos, pero ¿Cómo podemos conocer a Dios? ¿Cómo podemos comprenderlo? 

Primeramente tenemos que reconocer que muchos cristianos hoy en día se confunden y se equivocan en la forma como están tratando de conocer a Dios en sus vidas. 

MUCHOS QUIEREN SABER DE DIOS: Muchos cristianos confunden el saber de Dios con conocer a Dios, pues saber de Dios es obtener mucho conocimiento intelectual, doctrinal y  teológico, pero eso no significa verdaderamente conocerlo a él y sus propósitos en nuestra vida, tal como nuestro Señor Jesucristo se lo declaró a un gran maestro de Israel llamado Nicodemo (Juan 3:6-10) Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu,[a] espíritu es. 7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. 8 El viento[b] sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. 9 Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? 10 Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?

MUCHOS QUIEREN SENTIR O EXPERIMENTAR A DIOS EN SUS VIDAS: Muchos cristianos también confunden conocer a Dios con tener una “experiencia con Dios” y buscan de todas formas llegar a “sentir algo” cuando oran, cuando adoran, anhelan sentir algo para saber que Dios está con ellos, para saber que Dios está escuchando sus oraciones o sus alabanzas, pero se sienten frustradas cuando no sienten o experimentan algo en sus vidas, pero tenemos que saber que el propósito del Señor no es que lo sintamos o que lo experimentemos, sino que le conozcamos y que le creamos (Juan 17:3) Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Tenemos que saber que aunque quizás no sintamos que Dios esté con nosotros, él SIEMPRE está, eso es lo que Dios ha prometido, y lo que nuestro él promete lo cumple. 

I) ENTONCES ¿QUÉ SIGNIFICA VERDADERAMENTE CONOCER A DIOS? La clave para conocer a Dios esta en comprender lo que verdaderamente significa la palabra “CONOCER” en el original que fue escrito, en el texto de Juan 17:3, como en muchos otros del Nuevo Testamento, la palabra conocer es la palabra griega “Ginosko” que literalmente significa tener una RELACIÓN cercana, personal e íntima, de amistad con Dios. 

Es decir que el propósito principal de Dios para con el hombre no es que sepan de él por medio del estudio, ni que lleguen a sentirlo o experimentarlo durante un culto o durante un tiempo de adoración, sino que tengamos una verdadera relación cercana con él, pues lastimosamente muchos de los que aparentemente han sentido algo, que se han quebrantado, han llorado o que hasta han caído postrados durante los tiempos de adoración, al salir del culto se olvidan del Señor y parecería en sus vidas que no lo conocen. 

II) PARA CONOCER A DIOS PRIMERAMENTE TENEMOS QUE SER CONOCIDOS POR ÉL (GÁLATAS 4:9) mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? 

La única forma que podamos tener una relación con nuestro Dios es que seamos primero conocidos por Dios, y para ser conocidos por Dios tenemos que tener un VÍNCULO personal con el Señor, es por eso que tenemos que recibir a Jesús como Señor y salvador de nuestra vida (Juan 1:12) Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. 

Ese vínculo personal que nos hace conocidos por Dios es convertirnos en HIJOS DE DIOS por medio de Jesucristo. 

Esto es algo tan importante que no ser conocidos por nuestro Dios produce una separación eterna de nuestro Dios, y eso es la condenación. (Mateo 7:22-23) Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

III) PARA CONOCER A DIOS NECESITAMOS DEDICAR TODOS LOS DÍAS UN TIEMPO ESPECIAL PARA ESTAR A SOLAS CON EL (SALMOS 51:6) He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.

Todo hijo o hija de Dios necesita apartar todos los días un tiempo especial para estar a solas con el Señor, para desarrollar una relación cercana, íntima y personal con él .

Este tiempo a solas con él es un tiempo para hacer dos hábitos muy importantes en la vida de todo cristiano: ORAR Y LEER LA PALABRA DE DIOS

Nuestro Señor Jesucristo nos mostró la importancia y la necesidad de buscar ese tiempo a solas con nuestro Padre Celestial para orar, para hablar con él, para pedir su guía y para ser fortalecidos con su presencia (Marcos 1:35) Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.

Necesitamos estar a solas también con la palabra de Dios, para que ella nos ilumine, para que ella nos enseñe el camino que debemos seguir, para que ella nos permita reconocer la voluntad de Dios y poder recibir el mensaje del Señor para nuestra vida (Salmo 119:105) Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.

Todos los hijos de Dios y mucho mas aun aquellos que predican su palabra tenemos que estar en el secreto de Dios escudriñando su palabra, para poder recibir el mensaje de Dios para su pueblo. (Jeremías 23:22) Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y lo habrían hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras.

CONCLUSIÓN: Podemos reconocer que toda relación está basada en la comunicación, es decir, hablar y escuchar, orar es hablar con Dios y leer su palabra es dejar que Dios hable a nuestra vida, comencemos hoy a desarrollar nuestra relación personal, privada con el Señor, y nos vamos a dar cuenta que no hay mejor amigo que nuestro Dios.