ESTUDIO BIBLICO, EL SERMÓN DEL MONTE IV PARTE: ¿QUÉ SIGNIFICA SER LA SAL DE LA TIERRA?

ESTUDIO BIBLICO, EL SERMÓN DEL MONTE IV PARTE: ¿QUÉ SIGNIFICA SER LA SAL DE LA TIERRA?

TEXTO: MATEO 5:13  Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

Este día continuamos estudiando las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo en el sermón del monte, ya terminamos de estudiar las bienaventuranzas y ahora continuamos con una de las enseñanzas más conocidas de este precioso sermón: VOSOTROS SOIS LA SAL DE DE LA TIERRA

Para comprender a qué se refería nuestro Señor Jesucristo cuando les dijo a sus discípulos que ellos eran la sal de la tierra tenemos que analizar esta declaración desde dos puntos de vista: uno espiritual y otro terrenal o material. 

Veamos cada uno de ellos por medio de la palabra de nuestro Dios: 

I) ¿QUÉ SIGNIFICA SER LA SAL DE LA TIERRA? ENFOQUE ESPIRITUAL 

Para poder comprender el enfoque espiritual de lo que significa ser la sal de la tierra tenemos que hablar primeramente de los pactos. 

En los tiempos bíblicos para ratificar los pactos se utilizaba la sal, un pacto de sal significaba que no podía ser quebrantado. 

Números 18:19 : Todas las ofrendas elevadas de las cosas santas, que los hijos de Israel ofrecieren a Jehová, las he dado para ti, y para tus hijos y para tus hijas contigo, por estatuto perpetuo; pacto de sal perpetuo es delante de Jehová para ti y para tu descendencia contigo.

2 Crónicas 13:5: ¿No sabéis vosotros que Jehová Dios de Israel dio el reino a David sobre Israel para siempre, a él y a sus hijos, bajo pacto de sal?

Tenemos que saber que en el Antiguo Testamento Dios hizo un pacto con su pueblo basado en la sangre de los corderos que eran sacrificados (Exodo 24:7-8) Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos.8 Entonces Moisés tomó la sangre y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas.

Para recordar que ese pacto hecho por Dios con su pueblo era inquebrantable se usaba siempre la sal en todos los sacrificios (Levítico 2:13) Y sazonarás con sal toda ofrenda que presentes, y no harás que falte jamás de tu ofrenda la sal del pacto de tu Dios; en toda ofrenda tuya ofrecerás sal.

Podemos ver que nuestro Dios para realizar un pacto espiritual y eterno utilizó algo terrenal, algo que podría ser considerado insignificante: LA SAL.

En el nuevo testamento podemos ver que nuestro Señor Jesucristo vino a hacer un NUEVO PACTO, no solamente con su pueblo, sino con todos aquellos que creyeren en él , un nuevo pacto por medio de su sangre derramada en la cruz (Lucas 22:20) De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.

Ahora nuestro Dios para poder establecer ese Nuevo Pacto espiritual y eterno hecho por la sangre de nuestro Señor Jesucristo con los seres humanos nuevamente utiliza algo que podría ser considerado insignificante: NUESTRA VIDA, nosotros como SAL DE LA TIERRA somos usados por nuestro Dios para establecer ese nuevo pacto con aquellas personas a las que les predicamos el evangelio, con aquellas personas a las que les hablamos del Nuevo Pacto, es decir de la salvación por medio de la fe en Cristo Jesús. (2 Corintios 3:4-6) Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; 5 no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, 6 el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.

II) ¿QUÉ SIGNIFICA SER LA SAL DE LA TIERRA? ENFOQUE TERRENAL

En la actualidad muchas personas anhelan con buen corazón y con buenas intenciones transformar su ciudad, su país, y la sociedad donde viven.

Pero piensan que la única forma de poder hacerlo es llegar a ser algo, es decir, llegar a ser profesionales, llegar a ser maestros, llegar a ser alcaldes, llegar a ser pastores, etc.

Pero en los versículos que hemos leído nuestro señor Jesucristo nos enseña algo muy importante: los cristianos podemos marcar la diferencia en nuestra familia, en nuestra sociedad, en nuestro país, no por lo que podemos llegar a ser sino por lo que ya somos: LA SAL DE LA TIERRA

Podemos decir entonces que ser sal significa:

  1. SER SAL NOS HABLA DE PRESERVAR DE LA CORRUPCIÓN (ISAÍAS 5:20) !!Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!

La sal en los tiempos antiguos era el preservante más común para los alimentos, pues la sal no permite que la carne se corrompa. 

En la actualidad vivimos en una sociedad en la cual parecería que todo es relativo, dependiendo de lo que las personas opinen o crean, pero los cristianos como sal en este mundo debemos llamar bueno a lo bueno, es decir lo que agrada a Dios y llamar malo a lo malo, es decir llamar pecado a lo que es pecado, a lo que no es agradable ni aprobado por nuestro Dios. No podemos dejarnos llevar por la relatividad de la sociedad de hoy. 

Muchas veces por ser agradables con las personas se nos olvida que tenemos que ser sal, y nos comportamos como el “azúcar de este mundo” aprobando o quedándonos callados ante aquello que sabemos que no está bien, ante aquellas cosas que sabemos que no agrada a nuestro Dios, y no tenemos que callar ante eso.

Pues la palabra de Dios nos declara que aun nuestras palabras tienen que ser sazonadas con sal (Colosenses 4:6) Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno. Como podemos ver no se trata de ser ofensivos, pero si tenemos que tenemos que saber cómo responder a cada uno. 

  1. SER SAL NOS HABLA DE SER INFLUENCIA TRANSFORMADORA EN ESTE MUNDO (MATEO 5:38-48) Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; 40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; 41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. 42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses. 43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? 48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. 

Estas enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo en el sermón del monte nos permiten comprender lo que significa ser sal en este mundo, es decir nos enseña cómo podemos ser verdaderamente una influencia impactante y transformadora en la sociedad que vivimos ya que la sal aunque sea en una pequeña cantidad marca una gran diferencia en donde es aplicada.

Verdaderamente esta forma de vida de la cual nos habla nuestro Señor Jesús es contra naturaleza, es anticultural, pues definitivamente es todo lo contrario a la manera de vivir del mundo.

Pues lo normal en nuestra sociedad es amar a los que nos aman, tratar bien a los que nos tratan bien, ayudar a los que nos han ayudado antes, pero nuestro Señor Jesucristo nos pregunta (vs 46) Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis?

Veamos algunas de las reacciones que podemos encontrar en las relaciones con nuestros prójimos: 

Reacciones humanas: Hacer bien al que me hace bien

Reacciones animales: Hacer mal al que me hace mal.

Reacciones diabólicas: Hacer mal al que me hace bien.

REACCIONES DIVINAS: Hacen bien aún al que me hace mal.

Esa reacción divina, esa forma de vivir mostrando el amor y el perdón de Dios es lo que marca la diferencia entre los hijos de Dios y los inconversos, es lo que marca la diferencia entre ser uno más en la sociedad o ser LA SAL en este mundo. 

Para poder ser Sal en este mundo, para poder ser verdaderamente una influencia transformadora tenemos que tener bien claro en nuestra vida de qué espíritu somos (Lucas 9:51-56) Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén. 52 Y envió mensajeros delante de él, los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos. 53 Mas no le recibieron, porque su aspecto era como de ir a Jerusalén. 54 Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? 55 Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; 56 porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea.

Cada uno de nosotros tenemos que saber y tenerlo bien claro en nuestra vida, que nuestras acciones pueden salvar o condenar a nuestros prójimos, y nuestra manera de vivir como hijos de Dios tiene que estar directamente relacionada al propósito de nuestro Dios (vs 56) él no vino a perder las almas de los hombres sino a salvarlas. 

Cada uno de nosotros tenemos que preguntarnos ¿Estoy siendo sal en este mundo? ¿Están mis acciones y mis actitudes en sintonía con el propósito de Dios de salvar las almas?