PELEANDO LA BUENA BATALLA DE LA FE

TEMA: PELEANDO LA BUENA BATALLA DE LA FE

 

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TEXTO: 1 TIMOTEO 6:12

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Seguramente la mayoría de las personas que formamos esta generación no vivimos las dos guerras mundiales anteriores, las cuales se llevaron a cabo de 1914 a 1918 y de 1939 a 1945 respectivamente, pero estamos enfrentando una guerra mundial, que no es entre países, sino en contra de un virus mortal, millones de personas en el mundo están peleando la batalla por no contagiarse y también otros millones de personas están peleando la batalla por vencer la enfermedad.

 

Nosotros como cristianos al igual que todos en el mundo estamos peleando la misma batalla, pero como hijos de Dios tenemos que pelearla diferente al mundo, pues nosotros también tenemos que pelear la buena batalla de la fe.

 

A NIVEL ESPIRITUAL; Como en toda batalla tenemos que saber que habrán ataques, no solamente estamos enfrentando un enemigo que es un virus invisible, sino que también estamos enfrentando los ataques del enemigo, y esos ataques son a nuestra mente, por medio del miedo, del temor, de la angustia, de la tristeza y la depresión, y tenemos que saber que así como le vemos en el libro de Job, satanás también a muchos de nosotros quisiera poder enfermarnos gravemente.

 

¿COMO PODEMOS PELEAR LA BUENA BATALLA DE LA FE CONTRA ESOS DOS ENEMIGOS INVISIBLES?

 

I) PRIMERAMENTE, RECORDANDO SIEMPRE QUE SOMOS HIJOS DE DIOS (vs 12b)

 

Tenemos que tener bien clara una verdad Bíblica y espiritual: Toda persona que tiene la vida eterna es un hijo de Dios por medio de Jesucristo.

 

Cuando el Señor nos dice en su palabra que echemos mano de la vida eterna nos está recordando que si tenemos la vida eterna es porque somos hijos de Dios y por lo tanto sabemos que nuestra batalla no la vamos a pelear solos, porque Dios no deja peleando solos las batallas a sus hijos (Deuteronomio 20:1)

 

II) SEGUNDO; USANDO LAS ARMAS DEL SEÑOR (2 CORINTIOS 10:4

 

En una guerra no solamente un bando es el que ataca y el otro solamente se defiende, siempre hay una respuesta, y en la batalla de la fe es exactamente igual.

 

En la batalla por nuestra salud cuando estamos enfermos, nuestro cuerpo está peleando contra el virus, por medio del sistema inmune, y los medicamentos.
Igualmente en esta batalla el enemigo nos ataca con pensamientos de muerte, con miedo, con desesperación.

 

Pero el Señor nos ha dejado armas para responder espiritualmente tanto a los ataques físicos como a los espirituales, y esas armas tienen DOS CARACTERÍSTICAS:

 

No son carnales; sino que son poderosas en Dios, es decir están por sobre todo lo que terrenalmente pudieramos hacer, estan por sobre cualquier medicina, por sobre cualquier tratamiento humano o por sobre cualquier tecnología, y por sobre la capacidad económica de cualquiera de nosotros.

 

Destruyen fortalezas; Tienen un alto poder destructivo en contra de las fortalezas que puedan estar en nuestra contra, sean físicas o espirituales.

 

Esas armas son la oración personal (Mateo 6:6) la oración de intercesión (Santiago 5:14-16) la oración en familia, (Mateo 18:19) el poder de la palabra de Dios (1 Pedro 4:11) .

 

III) TERCERO: REPRENDIENDO TODA OBRA DEL ENEMIGO (EFESIOS 5:11)

 

Tenemos que saber que uno de los propósitos satánicos es la muerte, y para llevar a cabo ese propósito puede usar la enfermedad, el miedo, la angustia, la depresión, etc.

 

Nosotros como hijos de Dios no debemos participar en sus obras, no tenemos que seguir su juego en contra nuestra, no tenemos que darle lugar al enemigo.

 

El texto que hemos leido nos muestra que las obras del enemigo pueden ser reprendidas y tenemos que reprenderlas en el nombre de Cristo Jesús, con fe y sin temor.

 

Declarando que toda obra del enemigo fue vencida por Cristo Jesús (1 Juan 3:8)

 

CONCLUSIÓN: tenemos que pelear la buena batalla de la fe, no nos rindamos ante la enfermedad, ante el temor y la angustia, recordemos que no estamos peleando solos, Cristo Jesús está peleando junto a nosotros y por nosotros y en él está la victoria.

 

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