NUESTRA NUEVA IDENTIDAD

TEMA: NUESTRA NUEVA IDENTIDAD

TEXTO:  ISAIAS 43:1-2

Cada uno de nosotros tenemos un nombre que nos identifica, eso es la identidad, nos permite diferenciarnos de los demás, pero en general todos los que vivimos en nuestro país El Salvador tenemos una identidad, somos salvadoreños, tenemos una forma de vivir, de hablar, de ser, diferente a los demás, y cada país tiene su identidad, Guatemaltecos, Hondureños, Mexicanos, Colombianos, Venezolanos, todos tenemos una identidad bien definida, que nos permite identificarnos entre nosotros y ser diferentes a los demás.

Pero ¿Cómo somos los salvadoreños? ¿Cuál es nuestra identidad que hemos heredado de generación en generación? Hace varios años atrás un poeta salvadoreño llamado Roque Dalton nos describió en su “Poema de Amor” y nos describe de la siguiente manera:

Los Salvadoreños:

Los eternos indocumentados

Los hacelotodo,

Los vendelotodo

Los comelotodo,

Los primeros en sacar el cuchillo,

Los tristes más tristes del mundo,

Mis compatriotas, mis hermanos….

Pero igualmente los salvadoreños tenemos fama de ser personas muy trabajadoras, muy esforzados, amigables, aunque lastimosamente debido a la delincuencia ahora el mundo nos conoce por ser uno de los países más violentos en todo el mundo.

Esa es la identidad que salvadoreños, guatemaltecos, mexicanos, colombianos, y la gran mayoría de países latinos tenemos por herencia, por cultura, por historia, etc. pero esta mañana vamos a reflexionar en la nueva identidad que ahora tenemos por medio de nuestro Dios, esa nueva identidad significa que:

  1. AHORA TENEMOS UN NOMBRE NUEVO (vs 1)

 

  • Ya no solamente somos salvadoreños, o guatemaltecos, o mexicanos, o colombianos, ahora nuestro Dios por medio de Jesucristo nos ha dado el mejor de los nombres: Hijos de Dios (1 Juan 3:1)

 

  • Por su amor, nosotros que antes éramos llamados de muchas formas que nos avergonzaban (borrachos, drogadictos, ladrones, irresponsables, amargados, ovejas negras, etc) ahora somos llamados hijos de Dios.

 

  • En el cielo tenemos un nuevo nombre que nadie conoce (Apocalipsis 2:17) tenemos una nueva identidad, dada por el amor y la gracia de nuestro Dios.

 

  1.  AHORA SOMOS NUEVAS CRIATURAS (2 CORINTIOS 5:16-17)

 

  • El Señor no solo nos ha dado un nuevo nombre, sino que nos ha hecho nuevas criaturas por medio de su poder.

 

  • Cuando recibimos a Cristo como Señor y salvador de nuestra vida, todas las cosas viejas de nuestra vida son pasado, ahora somos algo totalmente nuevo.

 

  • Para poder comprenderlo mejor nos podríamos comparar con un vehículo viejo, arruinado, con muchos desperfectos, y el Señor no solamente nos dio nueva pintura, sino que nos hizo un vehículo cero kilómetros, un vehículo totalmente nuevo, con nuevo motor en su interior, con el poder de nuestro Dios.

 

  • Antes de conocer a Cristo posiblemente éramos personas fracasadas, deprimidas, esclavos de vicios y adulterios, amargadas, infelices, pero ahora en Cristo somos totalmente nuevas criaturas, ya no somos fracasados, ya no somos esclavos, ya no somos infelices ni amargados.

 

  • No somos como muertos maquillados y arreglados, él nos ha dado vida (Efesios 2:1) puso su vida en nosotros.

 

  • ¡Ahora cada uno de nosotros podemos decir TODO LO PUEDO EN CRISTO!

 

  • AHORA SOMOS LINAJE ESCOGIDO (1 PEDRO 2.9)

 

  • Linaje: Ascendencia ilustre de una persona

 

  • Quizás muy pocos podrían decir que viene de una ascendencia ilustre, pero sean quienes sean nuestros padres, todos tenemos un linaje de pecado desde Adán, somos pecadores como nuestros padres, débiles, imperfectos.

 

  • Como lo dice la palabra lo vil, lo menospreciado, lo necio del mundo escogió Dios (1 Corintios 1:26-29)

 

  • Y ahora somos linaje escogido porque nos ha hecho reyes y sacerdotes para nuestro Dios (Apocalipsis 1:5-6)

 

  • Reyes porque somos hijos del Rey de Reyes y sacerdotes porque tenemos libre entrada y acceso por medio de Jesucristo al trono de la gracia de nuestro Dios.

 

AHORA CADA UNO DE NOSOTROS PUEDE DECIR: GRANDES COSAS HA HECHOS JEHOVA CON NOSOTROS (SALMO 126:3)