ESTUDIO BÍBLICO EL SERMÓN DEL MONTE XVII PARTE: LA ORACIÓN Y LA REGLA DE ORO

ESTUDIO BÍBLICO EL SERMÓN DEL MONTE XVII PARTE: LA ORACIÓN Y LA REGLA DE ORO

TEXTO: MATEO 7:7-12 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 9 ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? 10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? 11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? 12 Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.

Este día continuamos estudiando las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo en el sermón del monte y hoy estudiaremos un tema muy importante: LA ORACIÓN Y LA REGLA DE ORO.

Pero antes de estudiar directamente sobre el tema de la oración o lo que podríamos llamar “La triple garantía de Dios para sus hijos” vamos a enfocarnos primeramente en dos temas muy importantes que tienen que ver directamente con la oración: 

PRIMERAMENTE: LA BONDAD DE DIOS (VS 9-11) ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? 10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? 11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? Como hijos de Dios tenemos que estar plenamente seguros que el Señor no nos dará NADA QUE SEA PARA NUESTRO MAL O PARA NUESTRA DESTRUCCIÓN tenemos que comprender que muchas veces lo que nosotros estamos pidiendo creyendo y confiando que es algo bueno para nuestra vida el Señor sabe que eso para nosotros sería tan dañino como darnos una serpiente, y por eso no nos lo da. 

Pero también tenemos que sentirnos confiados que si nosotros como padres imperfectos, pecadores y llenos de debilidades siempre procuramos darle lo mejor a nuestros hijos, ¡Cuánto más nuestro Padre Celestial! Tenemos que confiar que nuestro Dios puede darnos algo aún mejor de lo que le pedimos (Efesios 3:20) Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,

SEGUNDO: LA REGLA DE ORO (MATEO 7:12) Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas. Tenemos que comprender que posiblemente algunas de las cosas por las que estamos orando en realidad no necesitan oración sino un cambio en nuestra actitud para con nuestro prójimo, pues muchas veces estamos orando para que nuestro cónyuge sea más cariñoso con nosotros, pero nosotros tenemos actitudes de indiferencia y rechazo para con nuestra pareja, estamos orando para que nuestros hijos cambian su actitud hacia nosotros, pero nosotros como padres tenemos actitudes negativas de maltrato, burla y menosprecio hacia ellos. Tenemos que comprender: Lo que yo quiero que hagan conmigo lo tengo que hacer yo primero con mi prójimo, esta es la ley y los profetas resumido en una sola palabra: AMOR. 

AHORA VEAMOS LAS ENSEÑANZAS QUE ENCONTRAMOS EN LA TRIPLE GARANTÍA DE DIOS PARA SUS HIJOS (MATEO 7:7-8) Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 

I) PRIMERAMENTE EL SEÑOR NOS MOTIVA A PEDIR CON LA SEGURIDAD QUE VAMOS A RECIBIR: (VS 7A) Pedid, y se os dará, y (Vs 8a) Porque todo aquel que pide, recibe

En su palabra el Señor nos invita a pedir, pues muchas veces no recibimos lo que necesitamos o lo que quisiéramos tener simplemente porque no pedimos (Santiago 4:2) Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.

También la palabra de Dios nos enseña de qué manera tenemos que pedir para recibir de parte del Señor lo que pedimos. 

  • Tenemos que pedir con fe (Santiago 1:6) Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.
  • Tenemos que pedir insistentemente sin desmayar (Lucas 18:1) También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar,
  • Tenemos que pedir conforme a la voluntad de Dios (1 Juan 5:14-15) Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.
  • Tenemos que pedir con propósitos que agraden a Dios (Santiago 4:3) Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

II) SEGUNDO, EL SEÑOR NOS MOTIVA A BUSCAR CON LA SEGURIDAD QUE EN ÉL VAMOS A ENCONTRAR LO QUE BUSCAMOS (MATEO 7:7B) buscad, y hallaréis Y (VS 8B) y el que busca, halla 

¿Como necesitamos buscar para encontrar como nos lo dice la garantia del Señor?

  • Tenemos que buscar en el lugar correcto (Lucas 24:4-5) Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; 5 y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No podemos buscar verdadera vida entre los muertos, no podemos buscar bendición lejos de Dios. 
  • Comprendiendo que la actitud de buscar refleja nuestro fe, nuestro amor y el anhelo de nuestro corazón (Salmo 111:2) Grandes son las obras de Jehová, Buscadas de todos los que las quieren.
  • Tenemos que buscar como prioridad el Reino de Dios (Mateo 6:33) Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

III) TENEMOS QUE LLAMAR CON LA SEGURIDAD QUE LA PUERTA SE ABRIRA PARA NOSOTROS (MATEO 7:7C) llamad, y se os abrirá. y (MATEO 78C) y al que llama, se le abrirá.

Quizás en tu desesperación has estado llamando muchas veces a puertas equivocadas, que no se abren para ayudarte y eso ha producido en tu vida más dolor, y más desesperación.

Tenemos que comprender que si la puerta ya estuviera abierta, no habría necesidad de tocar o llamar. Pero nuestro Señor Jesús nos anima “Aún cuando pienses que la puerta está cerrada debes tocar, hazlo y continúa haciéndolo, y se te abrirá”.

Llamar a la puerta también implica que hay una puerta que SI puede ser abierta y esto nos habla de una oportunidad, pues como lo dijo el pastor Spurgeon: “Sería inútil tocar a una pared, pero puedes tocar a una puerta, ya que está destinada a abrirse”

Podemos tener la seguridad de que al llamar la puerta se abrira, porque la puerta es una puerta de amor y de gracia (Juan 10:9) Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.