BOSQUEJO CORTO: EL GIMNASIO DE DIOS PARA EL CRISTIANO

TEMA: EL GIMNASIO DE DIOS PARA EL CRISTIANO

TEXTO: 1 TIMOTEO 4:7-9 Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad; 8 porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera. 9 Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida por todos.

En este texto el apóstol Pablo no está diciendo que no tenemos que hacer ejercicio y cuidar nuestro cuerpo, pues todos sabemos la importancia de hacerlo para nuestra salud, pero nos hace entender que solamente ejercitar el cuerpo es poco provechoso para nuestra vida si no nos ejercitamos espiritualmente, es decir de nada sirve ser fuertes físicamente si somos espiritualmente débiles. 

Sabemos que una persona que quiere ejercitarse físicamente va y se matricula en un gimnasio, y poco a poco su cuerpo se va fortaleciendo, sus músculos se van definiendo, y creciendo. Pero ¿Cómo podemos ejercitarnos espiritualmente? El gimnasio de Dios para que los cristianos se ejerciten espiritualmente tiene diferentes nombres: PRUEBA, CRISIS, DIFICULTAD, ANGUSTIA, ENFERMEDAD pero todas tienen el mismo objetivo (1 Pedro 5:10) Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.

I) EN EL GIMNASIO DE DIOS SOMOS PERFECCIONADOS (VS 10A) Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os PERFECCIONE Las personas que van constantemente a un gimnasio ven como poco a poco su cuerpo se va perfeccionando, la grasa acumulada va desapareciendo, el estómago abultado va disminuyendo, etc. Pero el Señor en el gimnasio llamado prueba y dificultad trabaja en nuestra vida para quitar de nosotros lo que nos destruye, lo que nos esclaviza, lo que no le agrada a él de nuestra manera de vivir, en la dificultad somos perfeccionados y purificados en el horno de la aflicción (Isaías 48:10) He aquí te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción.

II) EN EL GIMNASIO DE DIOS SOMOS AFIRMADOS (1 PEDRO 5:10B) “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, AFIRME..” Las personas que van a los gimnasios y trabajan con disciplina poco a poco van afirmando su cuerpo, sus músculos se van definiendo, en la vida cristiana el gimnasio de Dios llamado prueba y dificultad afirma y define nuestras prioridades, nos hace entender que verdaderamente separados del Señor nada podemos hacer, nos permite reconocer que lo primero y lo principal en nuestra vida es buscar primeramente el Reino de Dios y su justicia y lo demás él hará que venga por añadidura. (Mateo 6:33) Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

III) EN EL GIMNASIO DE DIOS SOMOS FORTALECIDOS (1 PEDRO 5:10C) Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, FORTALEZCA Aquellas personas que se ejercitan en los gimnasios y se entrenan levantado pesas se dan cuenta que poco a poco su cuerpo se va fortaleciendo y tienen la capacidad de entrenarse utilizando mayor peso. En el gimnasio de Dios llamado prueba, dificultad, angustia, o enfermedad, los cristianos somos fortalecidos en fe, en paciencia y en confianza, y esa fortaleza viene directamente de nuestro Dios (Efesios 3:16) para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;

IV) EN EL GIMNASIO DE DIOS SOMOS ESTABLECIDOS (1 PEDRO 5:10D) Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. Las personas que van a los gimnasios crean una disciplina en su vida, se vuelve un estilo de vida para ellos, para los crisitianos las pruebas y dificultades que enfrentamos producen en nosotros CONVICCIÓN, es decir que somos establecidos, pues un cristiano de convicción pase lo que pase no se aparta del Señor (Josué 24:15) Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová. Esas palabras no las expresó Josue al principio de la conquista, sino al final, cuando había peleado batallas, cuando había enfrentado dificultades y pudo reconocer que lejos de Dios no hay victoria.