VIVIENDO ENTRE LA CULPA Y EL AMOR

TEMA: VIVIENDO ENTRE LA CULPA Y EL AMOR

TEXTO: GÉNESIS 3:6-13 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. 7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. 8 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. 9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? 10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. 11 Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? 12 Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. 13 Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí. 

En el texto que hemos leido nos muestra el primer pecado, la primera falta que los seres humanos cometieron delante de Dios, y cuál fue la actitud que tanto Adan como Eva tomaron cuando por primera vez experimentaron y conocieron el sentimiento de culpa en sus corazones. 

Ellos habían comido del fruto prohibido, y tuvieron la capacidad de reconocer el bien y el mal, y fueron abiertos sus ojos, es decir se conciencia fue activada por primera vez, ya que ellos vivían en un estado de inocencia, y fueron conscientes de que habían fallado, fueron conscientes de que habían pecado contra Dios. 

Así como el pecado pasó a todos los seres humanos por medio de Adan y Eva, también en todos los seres humanos a partir de ese momento ese sentimiento de culpabilidad está presente en nuestros corazones cuando pecamos, cuando le fallamos al Señor, cuando hacemos lo que nosotros sabemos que no teníamos que haber hecho y también cuando no hacemos lo bueno que teníamos que haber hecho. 

Y ese sentimiento de culpa o de culpabilidad en nuestra conciencia, la cual ahora por medio del Espíritu Santo que está en nosotros está más sensible, produce en nosotros tristeza, dolor, vergüenza, remordimiento, etc Pero la palabra de Dios nos dice que hay un remedio, hay una forma de poder liberarnos del sentimiento de culpa en nuestros corazones, y es únicamente por medio de la CONFESIÓN Y ARREPENTIMIENTO SINCERO de nuestro pecados y nuestra faltas (Salmo 32:2-5) Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay engaño. 3 Mientras callé, se envejecieron mis huesos En mi gemir todo el día. 4 Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano. 5 Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah 

Ese es el ANTÍDOTO DE DIOS para la culpabilidad de nuestro corazón, SER LIBRES DE LA CULPA BUSCANDO EL AMOR DE DIOS Y SU PERDÓN 

Pero lastimosamente hay muchas personas que están viviendo ENTRE LA CULPA Y EL AMOR, es decir, que verdaderamente no quisieran tener en sus corazones ese sentimiento de culpabilidad, no quisieran sentir la culpa, la vergüenza y el dolor por hacer lo que hacen, por su manera de vivir, pero lastimosamente tampoco quieren rendirse por completo al amor de Dios, porque no quiere dejar de hacer lo que hacen, porque hay remordimiento en sus corazones, pero un verdadero arrepentimiento, y sus acciones y actitudes son exactamente iguales a las que Adan y Eva tuvieron cuando pecaron y sus ojos fueron abiertos y se dieron cuenta que estaban desnudos. 

Veamos en el texto que leímos para comenzar cuáles son las actitudes de aquellas personas que están viviendo entre la culpa y el amor, para que podamos reconocerlas en nuestra vida y poder tomar la decisión de confesar nuestros pecados y rendirnos con verdadero arrepentimiento al amor y a la misericordia de nuestro Dios. 

I) VIVIR ENTRE LA CULPA Y EL AMOR SIGNIFICA VIVIR TRATANDO DE CUBRIR NUESTRA CULPABILIDAD (GÉNESIS 3:7) Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales

Adan y Eva al sentirse culpables por lo que habían hecho, no corrieron a buscar al Señor para ser cubiertos por su gracia y su amor, sino que se hicieron delantales para cubrir su desnudez, su primera actitud fue cubrirse ellos mismos, cubrirse por sus propios medios.

Y eso es exactamente lo que muchos cristianos hacemos hoy en día, cubrimos nuestra culpabilidad, pero no con delantales como Adan y Eva, sino con nuestro servicio en la iglesia, con nuestra dadivosidad o generosidad, con religiosidad, con buenas obras, y su manera de pensar es: Se que estoy haciendo lo malo, pero por lo menos estoy sirviendo en la iglesia, se que estoy haciendo lo malo pero tambien hago buenas obras, soy generoso, aporto mi dinero a la obra de Dios, etc. 

Pero tenemos que saber que más que nuestro dinero, más que nuestro servicio, más que nuestras buenas obras, el Señor quiere que le agrademos, que le obedezcamos, y obedecer a lo que Dios quiere es que confesemos nuestros pecados y que tengamos un verdadero y sincero arrepentimiento que nos permita tener una transformación en nuestro estilo de vida. (1 Samuel 15:22) Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.

Otra manera de tratar de cubrir nuestra culpabilidad es con una actitud llena de soberbia, con la filosofía de vida de “Me vale” pensando que si no nos importa lo que las personas piensen, que si no nos importa lo que digan los demas, no me sentiré culpable, pero no es así, porque en nuestro corazón sabemos que a Dios si le importa nuestra vida, (Jeremías 20:9) Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude. A Dios no “Le vale” nuestra vida, él es nuestro Padre y nos ama, y siempre está esperando que nosotros lo busquemos con un corazón sincero para poder perdonarnos y restaurarnos. 

II) VIVIR ENTRE LA CULPA Y EL AMOR VIVIR SIGNIFICA VIVIR ESCONDIENDO NUESTRO PECADO, PROCURAR QUE NADIE LO VEA (GÉNESIS 3:8-10) Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. 9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? 10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.

Adan y Eva sabían que eran culpables de haberle fallado al Señor, y eso produjo en ellos temor, y se escondieron, trataron de esconderse de Dios, trataron de no ser vistos, de no ser descubiertos. 

Y esa es exactamente la actitud de toda persona que no quiere rendirse verdaderamente al amor de Dios, que no quiere tener un verdadero arrepentimiento, sino que aunque en su corazón hay culpabilidad, pero quiere seguir viviendo igual, quiere seguir en su estilo de vida equivocado que no agrada al Señor.

Y lastimosamente nos volvemos expertos en vivir vidas ocultas, en esconder nuestro pecado, en vivir una vida llena de mentiras, tratando de escondernos de los ojos de nuestros prójimos, para no ser señalados, para nos quedar avergonzados, pero olvidando que NUNCA PODREMOS OCULTARNOS DE LOS OJOS DE DIOS (Hebreos 4:13) Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

Si queremos verdaderamente ser libres de la culpa tenemos que comprender que no se trata de buscar la manera de que nuestros pecados no se noten, sino de venir con humildad y sinceridad y rendirnos al amor de Dios para recibir su perdón y su restauración en nuestra vida (Lucas 15:20-24) Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. 21 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. 22 Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. 23 Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; 24 porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse. El hijo pródigo dejó de lado su vergüenza, dejó de lado su soberbia, y vino a su padre, todos lo vieron que regresó fracasado, empobrecido y avergonzado, y quizás muchos de sus vecinos y amigos lo podrían haber señalado, y hacer burla de él, pero que maravilloso es saber que en su casa, en la casa de su padre, lo que recibió fue amor, perdon y restauracion, e hicieron fiesta por el, y así es el amor de nuestro Padre Celestial. 

III) VIVIR ENTRE LA CULPA Y EL AMOR SIGNIFICA VIVIR SIEMPRE BUSCANDO EXCUSAS Y SEÑALANDO CULPABLES (GÉNESIS 3:11-13) Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? 12 Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. 13 Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí. 

Adan y Eva al sentirse acusados y culpables, no reconocieron su responsabilidad, no reconocieron su culpa, sino que pusieron excusas y buscaron culpables, Adan culpó a Eva y ella culpó a la serpiente. 

Y esa es exactamente la actitud que tomamos cuando no queremos rendirnos al amor de Dios, sino que ponemos excusas para justificar nuestro pecado y nuestro estilo de vida equivocado, señalamos culpables del porque vivimos de esa manera, pero tenemos que saber que ni las excusas ni señalar culpables podrá quitar la culpabilidad de nuestro corazón. 

Lo que necesitamos es reconocer nuestra responsabilidad, aceptar nuestra culpa y confesar con sinceridad y arrepentimiento nuestros pecados a nuestro Dios, aceptar en nuestra vida su amor, su perdón y su misericordia 

CONCLUSIÓN: Ya no sigamos viviendo entre la culpa y el amor, confesemos hoy nuestro pecado, y nuestro Dios nos perdonará y nos limpiará de toda maldad (1 Juan 1:9) Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.