LAS LECCIONES QUE NO APRENDIMOS EN EL 2020

TEMA: LAS LECCIONES QUE NO APRENDIMOS EN EL 2020

TEXTO: SALMO 32:8-9 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos. 9 No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, Porque si no, no se acercan a ti.

Verdaderamente este año 2020 ha sido un año que nos ha dejado muchas lecciones para nuestra vida, para nuestra familia, para las iglesias, para los presidentes y líderes del mundo y para la iglesia y los pastores.

Este año ha sido un año de un proceso de aprendizaje de parte de Dios, y gracias al Señor por todo lo que nos ha enseñado en este año de pandemia, y el texto que hemos leído para comenzar nos lo dice claramente: Te haré entender y te enseñaré el camino que debes andar. 

Este año el Señor se ha tomado el tiempo de enseñarnos, de hacernos entender, de mostrarnos el camino que debemos seguir en nuestra vida, de cuales deben ser nuestras prioridades, de que debemos hacer en los tiempos de crisis, etc.

Pero en el texto nos habla del CABALLO Y DEL MULO dos animales que no tienen entendimiento y necesitan ser sujetados con cabestro y con freno para que se acerquen a nosotros, y aunque estos animales no tienen entendimiento y son testarudos, ¡Pero al final se acercan y obedecen! 

Pero lastimosamente hay personas, y muchos cristianos, que tienen actitudes peores que el caballo y el mulo, pues aun con el cabestro y freno llamado pandemia, llamado crisis, llamado enfermedad, NO ENTIENDEN, NO OBEDECEN Y NO APRENDEN las lecciones que el Señor nos ha dado en este año. 

VEAMOS EN LA PALABRA DE DIOS CUÁLES FUERON LAS LECCIONES QUE NO APRENDIMOS EN EL 2020

I) NO APRENDIMOS QUE DIOS DEBE SER LA PRIMERA PRIORIDAD DE NUESTRA VIDA (HAGEO 1:9) Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo lo disiparé en un soplo. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa. Este año vivimos meses de cuarentena, no pudimos congregarnos en nuestros templos, y todos decían que anhelaban estar en la casa de Dios. Pero la cuarentena término, y ya estamos viviendo en la nueva normalidad, ya podemos congregarnos, ya podemos servir en nuestra iglesia, pero lastimosamente en la actualidad los centros comerciales están abarrotados, los parques, los centros turísticos están llenos, en los en los restaurantes las personas hacen fila para poder entrar, pero las iglesias están vacías, aunque los pasillos de los supermercados, de los centros comerciales están llenos, muchas de las sillas quedan vacías, ¿Por que? Porque no aprendimos la lección que el Señor nos dio (Juan 15:5) Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

II) NO APRENDIMOS LA IMPORTANCIA DE VIVIR EN ARMONIA CON NUESTRA FAMILIA (SALMO 133:1-3) !!Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía! 2 Es como el buen óleo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba,La barba de Aarón,Y baja hasta el borde de sus vestiduras; 3 Como el rocío de Hermón, Que desciende sobre los montes de Sion;Porque allí envía Jehová bendición y vida eterna, Este año hemos vivido meses de cuarentena, no podíamos salir, no podíamos relacionarnos con nadie aparte de nuestra familia, el Señor nos dio la oportunidad de comenzar de nuevo nuestra relación con nuestra familia, de reencontrarnos con ellos, con nuestro cónyuge y con nuestros hijos, nos dio la oportunidad de derribar las barreras que nos separaban, de fomentar la unidad, el amor y la armonia con nuestra familia, y esa armonia es comparada en este versículo como el aceite de la unción de Aaron, ese aceite que representaba la presencia del Señor, y como el rocío que baja del monte Hermón, un rocío de nieve que refresca el calor del desierto. Pero lastimosamente ahora que la cuarentena término, hemos vuelto a ser soberbios con nuestra familia, violentos en nuestro matrimonio, volvimos a no tener tiempo para nuestros hijos, volvimos a estar enfocados en los compromisos laborales y dejamos de lado, OTRA VEZ a nuestra familia. Y NO NOS ENGAÑEMOS, VIVIR JUNTOS NO ES VIVIR BIEN, VIVIR BIEN ES VIVIR JUNTOS EN ARMONIA. 

III) NO APRENDIMOS LA IMPORTANCIA DE SER PRUDENTES HOY Y PREVISORES PARA EL MAÑANA (MATEO 10:16) He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas. (PROVERBIOS 6:6-8) Ve a la hormiga, oh perezoso,Mira sus caminos, y sé sabio; 7 La cual no teniendo capitán, Ni gobernador, ni señor, 8 Prepara en el verano su comida, Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. Todos nosotros en este año hemos aprendido nuevos protocolos para cuidar nuestra salud, hemos aprendido que ser prudentes es algo muy importante cuando caminamos como ovejas en medio de lobos, es decir cuando nuestra vida corre peligro, pero lastimosamente parece que todo lo que aprendimos para cuidar nuestra vida y nuestra salud o se nos ha olvidado o ya no nos importa, pues vemos aglomeraciones, personas que no respetan el distanciamiento social,, personas sin cumplir el protocolo de usar mascarillas, etc, y lastimosamente muchas de esas personas imprudentes pueden enfermar o llevar el virus a sus casas para enfermar a sus familias, y cuando están gravemente enfermos levantan su mirada al cielo y le preguntan a Dios ¿Por que permites esto? (Proverbios 19:3) La insensatez del hombre tuerce su camino, Y luego contra Jehová se irrita su corazón. Tenemos que comprender que tener FE no significa ser IMPRUDENTES. 

Igualmente este año el Señor nos ha enseñado que el mundo puede cambiar de la noche a la mañana, que nuestra vida puede dar giros inesperados y que por ese motivo vale la pena ser previsores para el mañana, vale la pena ser sabios administradores de las bendiciones que el Señor nos da, así como lo hace la hormiga de la cual nos habla el libro de Proverbios. Pero lastimosamente podemos ver a miles de personas en esta temporada navideña, endeudándose desmedidamente, comprando lo que no necesitan, gastando sin pensar en el mañana. Necesitamos en este 2021 ser previsores, administrar sabiamente las bendiciones del Señor, pero por sobre todo confiar que nuestro Dios nos ha prometido que NADA NOS FALTARÁ.