LOS LADRONES DE NUESTRA COMUNIÓN CON DIOS

TEMA: LOS LADRONES DE NUESTRA COMUNIÓN CON DIOS

TEXTO: MATEO 21:13

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Cuando el Señor llegó al templo de Jerusalén después de su entrada triunfal se dio cuenta que habían muchas cosas que no tenían nada que ver con la oración y la adoración a Dios, y por eso expresó que habían convertido su casa en cueva de ladrones.

Hoy en día el Señor no habita en casas hecha de manos de hombres, sino que él habita en los corazones de los hombres, pero es triste reconocer que al igual que en el templo de Jerusalén nuestro corazón está lleno de ladrones que afectan nuestra oración y la comunión con Dios en nuestra vida.

Es importante que reconozcamos en nuestra vida, en nuestro corazón, cuáles son esos ladrones que nos están robando nuestra comunión con Dios, y cuando hablamos de comunión con Dios nos referimos a la oración, la lectura de la palabra de Dios, el congregarnos en la iglesia, nuestro altar familiar, etc.

Veamos cuales son esos ladrones de la comunión con Dios que están afectando nuestra vida:

I) PRIMER LADRÓN: LAS VANIDADES QUE NO TIENEN NINGÚN BENEFICIO (1 SAMUEL 12:21)

El significado bíblico de la palabra vanidad se refiere a todo aquello que es poco trascendente, poco profundo en la vida, sin valor y sin provecho o beneficio.

No podemos negar que el tiempo que podríamos invertir en nuestra comunión o relación con Dios durante el día muchas veces lo desperdiciamos en vanidades que no tienen ningún beneficio.

¿Cuáles son algunos ejemplos de esas vanidades que no tienen ningún beneficio y que no aportan nada o casi nada para nuestro crecimiento espiritual?

  • La principal o uno de las principales variedades son las redes sociales, pues lastimosamente muchos cristianos desde que se levantan están conectados a las redes sociales y desconectados del Señor.
  • Otros ejemplos de las vanidades que no aprovechan y nos roban la comunión con Dios son los juegos de vídeo en línea, los programas de televisión, etc, etc

II) SEGUNDO LADRÓN: LOS QUEHACERES DEL HOGAR (LUCAS 10:28-42)

Que maravillosa visita la que tenían en casa Marta y María, había llegado Jesús a visitarlas, pero Marta estaba desperdiciando ese momento tan especial para estar en comunión con Jesús, pues ella estaba afanada en los quehaceres, estaba perdiendo su tiempo para estar con el Rey de reyes buscando cacerolas, picando las verduras, barriendo y ordenando la casa, etc.

Y el Señor le hizo entender una gran verdad (Vs 41 y 42) los quehaceres del hogar son importantes, por supuesto que es importante tener la casa ordenada, la ropa limpia, la comida preparada, pero hay algo más importante: Nuestra comunión con Dios.

Lastimosamente hay muchas personas, la mayoría mujeres, que dejan de asistir a sus iglesias, que no tienen tiempo para leer la Biblia ni hacer su devocional personal porque están llenas de quehaceres en su casa.

Es necesario poner en orden nuestras prioridades, primero lo primero, y lo primero en nuestra vida tiene que ser Dios, así que antes de poner en orden tu casa, primeramente por en orden TU CORAZÓN.

III) TERCER LADRÓN: LOS AFANES DE LA VIDA (ECLESIASTES 1:3)

Hay un pequeño poema que describe lo que posiblemente las aves del cielo pensarían al vernos a nosotros los seres humanos así como vivimos tan afanados y preocupados, y es pequeño poema dice así:

Dijo el tordo al gorrión, “Quisiera realmente saber
por qué estos humanos se angustian y afanan tanto.”

Le contestó el gorrión al tordo, “Amigo, eso se debe a que ellos
no tienen un Padre Celestial que los cuide, como a ti y a mí.”

Lastimosamente uno de los mayores ladrones de nuestra comunión con Dios son los afanes de la vida, el trabajo, los negocios, y aun los ministerios de la iglesia en los cuales servimos al Señor, pues hay muchos cristianos que pasan tan ocupados y afanados en la obra del Señor que nunca tienen tiempo para el Señor de la obra.

Tenemos que reconocer que afanarnos y alejarnos del Señor es la peor decisión que podemos tomar, pues tenemos que reconocer dos verdades fundamentales en la vida Cristiana: De nada sirve afanarse si no tomamos en cuenta al Señor en nuestra vida (Salmo 127:1) , La prioridad de un Cristiano tiene que ser Dios (Mateo 6:33)