ESTUDIO BÍBLICO: EDIFIQUEMOS NUESTRO ALTAR PERSONAL, LAS DOCE PIEDRAS DE NUESTRA COMUNIÓN CON DIOS III PARTE

ESTUDIO BÍBLICO: EDIFIQUEMOS NUESTRO ALTAR PERSONAL, LAS DOCE PIEDRAS DE NUESTRA COMUNIÓN CON DIOS III PARTE

TEXTO: 1 REYES 18:30-31

Este día continuamos con la serie de estudios Bíblicos del mes de abril en la cual estamos aprendiendo sobre esas doce piedras con las cuales todo cristianos tiene que edificar su altar personal, es decir edificar su relación o comunión personal con el Señor.

 

Las semanas anteriores hemos aprendido que cuando hablamos de un altar personal nos estamos refiriendo a nuestra comunión o relación personal con Dios, y hemos mencionado que esto se refiere a dos palabras muy importantes en la vida de todo cristiano, y esas palabras son:  ENCUENTRO Y CONSAGRACIÓN.

 

En los estudios anteriores hemos aprendido cuáles son esas primeras cinco piedras que necesitamos para edificar nuestra relación personal con él Señor, y estas primeras cinco pierdas son: LA FE, LA HUMILDAD, LA SINCERIDAD, LA OBEDIENCIA Y EL SACRIFICIO

 

Este día vamos a estudiar otras 3 piedras que necesitamos para edificar nuestro altar personal para con Dios, es decir vamos a estudiar tres acciones y actitudes que todo cristiano tiene que tener para poder tener una buena relación con nuestro Dios, estas tres piedras son: ADORACIÓN, ASISTENCIA A LA IGLESIA Y SERVICIO.

 

Estudiemos cada una de ellas por medio de la palabra del Señor:

 

VI) SEXTA PIEDRA DE NUESTRO ALTAR: ADORACIÓN (JUAN 4:19:24)

 

Generalmente los cristianos siempre confundimos la alabanza con la adoración, muchos piensan que son lo mismo y no es así, la alabanza generalmente se ve o se oye, pero la adoración es algo íntimo, algo del interior de la persona, la alabanza tiene que ver más con el exterior pero la adoración tiene que ver con él corazón.

 

Los versículos que hemos leído nos dicen que Dios no busca adoración, el busca adoradores, muchas veces pensamos que Dios se agrada solamente de la alabanza que le cantamos, pero se nos olvida que nuestro Dios no busca solamente alabanza, él está buscando adoradores.

 

Y tal como el Señor se lo dijo a la mujer samaritana la adoración que Dios busca no tiene que ver con el lugar, no depende si era en el monte Gerizim de Samaria o si era en el templo de Jerusalén, sino que el busca adoradores que lo adoren en espíritu y en verdad.

 

Es decir que la adoración que nuestro Dios busca no tiene que ver con el templo, con la iglesia, ni con la denominación, sino con nuestro corazón, no depende si somos pentecostales o bautistas, Dios no busca corazones pentecostales o corazones bautistas, Dios busca corazones que le adoren.

 

¿QUÉ ES ADORACIÓN? La adoración es un estado espiritual contemplativo en el que el ser humano se sobrecoge maravillado ante la grandeza y el poder de nuestro Dios, la palabra griega en el Nuevo Testamento traducida más a menudo como «adoración» es proskuneo, la cual significa «postrarse delante» o «arrodillarse delante” es decir, doblegar nuestra vida y nuestro corazón delante de Dios.

 

El salmo 150:6 nos dice que todo lo que respira debe alabar a Jehová, es decir que la alabanza puede fluir de cualquiera, pero la adoración es algo especial, es por eso que Dios busca adoradores, porque no todos adoramos a Dios, cualquiera puede cantar, cualquiera puede alabar, pero no cualquiera es un adorador.

 

Primeramente comprendamos las características principales que deben tener los adoradores que el señor está buscando:

a) Su adoración tiene que ser nacida del espíritu no de la carne (Juan 4:23) Dios es espíritu y para relacionarnos con Dios nuestra adoración tiene que ser espiritual, con un corazón arrepentido y agradecido por su perdón y su salvación, no podemos ser adoradores con un corazón lleno de rencor, o presentarnos delante de Dios con pecados ocultos en nuestra vida (Romanos 8:8)

 

b) Su adoración tiene que ser de verdad (Juan 4:23b) Toda adoración es una respuesta a la verdad, nuestro Señor Jesucristo le dijo al Padre: «Tu palabra es verdad» (Juan 17:17). Para adorar verdaderamente a Dios, debemos comprender quién es y lo que él ha hecho por nosotros, y el único lugar donde esto se ha revelado verdaderamente quien es nuestro Dios y lo que ha hecho por nosotros es la Biblia. La adoración es una expresión de alabanza desde lo más hondo de nuestros corazones a un Dios que es comprendido a través de Su Palabra. Si no tenemos la verdad de la Biblia, no conocemos a Dios y no podemos adorar verdaderamente.

 

VII) SÉPTIMA PIEDRA DE NUESTRO ALTAR: CONGREGARNOS EN LA IGLESIA (HEBREOS 10:25)

 

Verdaderamente para ser cristiano no es necesario congregarse, pues para ser cristiano lo único que se necesita es recibir a Cristo por la fe como Señor y Salvador de nuestra vida, pero para vivir como cristiano, para agradarlo y tener comunión con él si necesitamos congregarnos.

 

Lastimosamente muchos cristianos afirman equivocadamente que no es necesario congregarse en una iglesia pues Dios está en todo lugar.

 

DIOS VERDADERAMENTE ESTÁ EN TODO LUGAR (SALMO 139:7-10) Esa es una verdad, es uno de sus atributos él es omnipresente, está en todo lugar, pero también vemos en su palabra que él siempre ha establecido lugares específicos donde su pueblo llegue a adorarlo.

 

En el antiguo testamento vemos que Dios dejaría establecido un lugar para que se le adore (Deuteronomio 12:3-14)

 

En el nuevo testamento vemos que se establecieron iglesias para que los cristianos se congreguen (1 Corintios 16:19)

 

Para comprender él porque es tan importante congregarnos en una iglesia para nuestra comunión con él Señor solo basta reconocer esta realidad: EL CRISTIANO QUE NO SE CONGREGA SE ENFRÍA ESPIRITUALMENTE.

 

VIII) OCTAVA PIEDRA DE NUESTRO ALTAR: SERVICIO A DIOS (1 TESALONICENSES 1:9)

 

Hemos dicho que al hablar de altar estamos hablando de consagración y servir a Dios significa consagrar nuestra vida para él Señor, pero tenemos que comprender que nosotros no podemos servir a Dios directamente, pues nosotros somos carnales y Dios es espíritu, la única forma como nosotros podemos servir a nuestro Dios es a través de nuestros prójimos, lo que hacemos por nuestro prójimo es como hacerlo para nuestro Señor (Mateo 25:34-40)
Cuando servimos a nuestro prójimo estamos edificando nuestra comunión con él Señor, pues cuando servimos a nuestros prójimos estamos mostrando nuestro amor para nuestro Señor (1 Juan 4:20)

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