BOSQUEJO CORTO: LA LLAVE MAESTRA

TEMA: LA LLAVE MAESTRA 

TEXTO: 2 PEDRO 1:4 Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;

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Verdaderamente que este año 2020 ha sido un año lleno de preocupación, de angustia, de temor por los contagios y por la enfermedad, pero también un año en el cual muchos se están volviendo prisioneros de la INCERTIDUMBRE, Y DE LA DUDA

Y esto que estamos viviendo me hace recordar el precioso libro del pastor y escritor inglés Juan Bunyan llamado “El progreso del Peregrino” en uno de sus capítulos encontramos la historia de Cristiano que junto a su compañero de viaje llamado Esperanza se apartaron de la senda y se encontraron con el gigante llamado desesperación, y este gigante los llevó como prisioneros en el castillo de la duda, ahí en ese lugar Cristiano y Esperanza estuvieron encerrados varios días, hasta que una noche comenzaron a orar a Dios, y en la mañana siguiente Cristiano se levantó muy sorprendido y dijo: ¡Que insensato he sido!, ya me recordé que en mi pecho tengo colgada una llave que abre todas las puertas del castillo de la duda. ESA LLAVE SE LLAMA PROMESA

Nosotros como hijos de Dios tenemos una llave maestra para poder ser libres y vivir con esperanza y paz aun en medio de las situaciones que estamos enfrentando en el mundo, esa llave maestra son LAS PROMESAS DE NUESTRO DIOS. 

¿QUE NECESITAMOS PARA QUE ESAS PROMESAS SE VUELVAN REALIDAD EN NUESTRA VIDA Y QUE SEAN LA LLAVE MAESTRA QUE NECESITAMOS EN UNA NUEVA NORMALIDAD LLENA DE DUDAS E INCERTIDUMBRE?

I) TENEMOS QUE CREERLAS (ROMANOS 4:20) Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, Las promesas del Señor se activan, se vuelven realidad cuando las creemos, cuando podemos confiar que si Dios lo prometió, él lo hará realidad, las promesas no son solamente para tenerlas marcadas en la Biblia, no son solamente para aprenderlas de memoria o para tenerlas impresas en la pared de nuestra casa, las promesas de Dios son para fortalecernos en fe y creer que nuestro Dios las cumplira en nuestra vida. 

II) TENEMOS QUE AFERRARNOS A ELLAS (2 CORINTIOS 1:20) porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios. Las promesas de Dios no cambian, aunque cambien nuestras circunstancias y las del mundo, sus promesas son fieles, pase lo que pase, cambie lo que cambie en el mundo, sus promesas son y seguirán siendo verdaderas y confiables, su cumplimiento no depende de la economía, ni de las crisis, ni de si hay o no pandemia, las promesas de Dios se cumplen y debemos aferrarnos a ellas pase lo que pase porque quien las prometió es fiel y no cambia (Hebreos 11:11) Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.


III) TENEMOS QUE APRENDER A SER PACIENTES Y ESPERAR (HEBREOS 6:15) Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa. Tenemos que saber que toda promesa implica tiempo de espera, tenemos que saber que mientras esperamos la promesa el enemigo tratara  de desanimarnos de muchas maneras, con las circunstancias, con las palabras de las personas, con la incredulidad de nuestra propia familia, con aparentes buenos consejos, pero si hemos confiado en una promesa de Dios, tenemos la segurdad que él la cumplira, en su tiempo, en el momento oportuno, pero lo hará, solamente tenemos que esperar con fe y sin desmayar (Salmo 27:13) Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová En la tierra de los vivientes.

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