¿SERÉ YO EL PROBLEMA?

man wearing jacket standing on wooden docks leading to body of water

TEMA: ¿SERÉ YO EL PROBLEMA?

TEXTO: MATEO 7:3 ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?

DESCARGA EN PDF: https://elblogdelpastoroscarflores.com/wp-content/uploads/2024/12/¿SERE-YO-EL-PROBLEMA.pdf

En los conflictos familiares y matrimoniales siempre lo más fácil es señalar y culpar a otros por los problemas que estamos enfrentando.

FRASE: «Es más cómodo culpar que cambiar, pero solo el cambio trae verdadero crecimiento.»

FRASE: «La madurez llega cuando reconocemos que el problema no siempre está afuera, sino dentro de nosotros.»

Tenemos que comprender que los problemas de nuestro matrimonio y de nuestra familia DIFÍCILMENTE SE VAN A RESOLVER si nunca reconocemos nuestra propia responsabilidad.

Muchas veces todos los pleitos y conflictos que hay en nuestro hogar es porque nos estamos enfrentando contra todos menos con quien de verdad tenemos que enfrentarnos: A NOSOTROS MISMOS.

Queremos que TODOS mejoren sus actitudes y acciones pero se nos olvida que en la palabra TODOS también estamos incluidos nosotros.

¿QUÉ TENEMOS QUE HACER ENTONCES?

I) TENEMOS QUE DEJAR QUE EL SEÑOR ILUMINE NUESTRO CORAZÓN PARA QUE PODAMOS RECONOCER NUESTROS PROPIOS ERRORES

(Salmos 90:8) Pusiste nuestras maldades delante de ti, Nuestros yerros a la luz de tu rostro.

Solamente el Espíritu Santo de Dios puede iluminar nuestros corazones para que podamos reconocer con sinceridad todo aquello que está dañando nuestra relación familiar o matrimonial.

Solamente por medio de la humildad buscando en nosotros mismos lo que puede estar afectando nuestra familia podemos verdaderamente hacer un cambio real por medio de la misericordia de nuestro Dios

II) TENEMOS QUE ARREPENTIRNOS DE CORAZÓN DELANTE DE DIOS

(1 JUAN 1:9) Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

Tenemos que comprender que nuestras malas actitudes han dañado nuestra relación familiar y matrimonial, pero la primera relación que tenemos que restaurar para que él nos ayude a restaurar las demás es con nuestro Dios.

Cuando estamos en paz con el Señor por medio del arrepentimiento él nos ayudará a tener paz con nuestra familia (Proverbios 16:7) Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, Aun a sus enemigos hace estar en paz con él.

III) PIDAMOS AL SEÑOR QUE NOS AYUDE A CAMBIAR NUESTRAS ACTITUDES NEGATIVAS QUE HAN DAÑADO A NUESTRA FAMILIA

(Filipenses 2:13) porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

Hay un dicho popular que dice: “Entre el dicho al hecho hay mucho trecho” es decir, entre decir que queremos cambiar y verdaderamente cambiar hay una gran diferencia

Quizás muchas veces les hemos dicho a nuestro cónyuge, a nuestros hijos o a nuestros padres que queremos cambiar, que queremos ser mejores, pero no lo hemos logrado.

Y quizás algunas personas de tu familia te preguntaran ¿Cual es la diferencia ahora? y la diferencia es que hoy  ese cambio no lo haremos nosotros solos en nuestra capacidad, sino en el poder de nuestro Dios.

IV) BUSQUEMOS LA RESTAURACIÓN Y LA RECONCILIACIÓN DE LAS RELACIONES DAÑADAS POR CAUSA NUESTRA.

Tenemos que pedir perdón de manera sincera a las personas que hemos dañado con nuestras malas actitudes y nuestras malas acciones (Mateo 5:23-24) Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.

Tenemos que practicar la misericordia y el perdón para con aquellas personas de nuestra familia que habían actuado con soberbia sin reconocer sus errores pero que hoy con humildad vienen a nosotros reconociendo sus malas actitudes y nos piden que les perdonemos (Lucas 17:3) Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale.

Este texto nos dice que si alguien se arrepiente de corazón y nos pide perdón, ya no deben haber más reproches, ni pleitos, ni reclamos, sino PERDÓN.

CONCLUSIÓN: Los conflictos familiares y matrimoniales no se resolverán mientras sigamos culpando a los demás y no enfrentemos nuestra propia responsabilidad. La transformación verdadera comienza cuando permitimos que Dios ilumine nuestro corazón, nos arrepentimos de nuestras fallas y buscamos restaurar las relaciones dañadas. Reconocer que podemos ser el problema no es una debilidad, sino el primer paso hacia el cambio que nuestra familia necesita. Con la ayuda de Dios, podemos dejar atrás actitudes negativas y caminar hacia la reconciliación y el perdón.


Descubre más desde EL BLOG DEL PASTOR OSCAR FLORES

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario