TEMA: CUATRO PRINCIPIOS BÍBLICOS PARA NUESTRA FELICIDAD
TEXTO: ISAÍAS 35:10 Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido.
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La palabra de Dios nos declara que los redimidos de Jehová tendrán alegría y gozo, y que de ellos huirán la tristeza y el gemido.
Pero si ahora nosotros somos los redimidos de Jehová por medio del sacrificio de Cristo ¿Por qué vivimos llenos de tristeza y de amargura?.
Y la respuesta es que seguramente no estamos viviendo LOS PRINCIPIOS BÍBLICOS que nos permiten disfrutar del gozo y la felicidad que solamente nuestro Dios puede dar.
Tenemos que saber que EL GOZO NO ES UNA EMOCIÓN, el gozo es fruto de la presencia del Espíritu Santo en nuestra vida (Gálatas 5:22) Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
Pero el gozo del Señor produce en nosotros FELICIDAD VERDADERA que no depende de lo que vivimos, sino de quién vive en nosotros.
POR LO TANTO PARA PODER DISFRUTAR EL GOZO DEL SEÑOR Y QUE LA VERDADERA FELICIDAD SEA UNA REALIDAD EN NUESTRA VIDA NECESITAMOS APLICAR ALGUNOS PRINCIPIOS BÍBLICOS MUY IMPORTANTES:
I) PRIMER PRINCIPIO: NO SEPARARNOS DEL SEÑOR
(JUAN 15:5) Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
Como lo dijimos anteriormente el gozo es fruto del Espíritu Santo en nosotros, si descuidamos nuestra relación con Dios y si nos apartamos de sus caminos NO PODEMOS SER VERDADERAMENTE FELICES.
Podríamos tener momentos efímeros de alegría o diversión, pero la verdadera felicidad depende del gozo que produce nuestra comunión con Dios, es por eso que nuestro Señor Jesucristo es claro: Separados de mí NADA PODÉIS HACER.
¿Quieres ser verdaderamente feliz? ¡NO TE ALEJES DEL SEÑOR! (Salmos 16:11)
Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.
II) SEGUNDO PRINCIPIO: NO SER EGOÍSTAS
(HECHOS 20:35) En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.
“El corazón se ensancha cuando las manos se abren.”
“Quien vive para sí mismo se vacía; quien vive para otros se llena.”
Tenemos que comprender que DAR de lo que tenemos nos permite ser felices pues verdaderamente estamos reflejando el carácter de Dios en nuestra vida, pues él no es egoísta, él siempre da, él es un Dios dador y siempre da lo mejor
(Juan 3:16) Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
(1 Timoteo 6:17) A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.
LA HISTORIA DEL MAESTRO Y LOS GLOBOS
Un maestro escribió el nombre de cada alumno en un globo, los llenó y los dejó en el salón. Luego pidió a los estudiantes que encontrarán el globo con su propio nombre. Después de varios minutos, nadie lo había logrado.
Entonces, el maestro les dio una nueva instrucción: Tomen cualquier globo, lean el nombre y entréguenlo a quien le pertenece.
En pocos minutos, todos tenían su globo en la mano.
Y concluyó diciendo: Así es la felicidad. Cuando todos buscan solo la suya, es difícil encontrarla. Pero cuando nos preocupamos por la felicidad del otro, sin darnos cuenta encontramos también la nuestra.
III) TERCER PRINCIPIO: SER AGRADECIDOS
(Efesios 5:20) Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
(1 Tesalonicenses 5:18) Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
Verdaderamente tener un corazón agradecido nos permite ser verdaderamente felices independientemente de la circunstancia que estemos viviendo.
Tener un corazón agradecido nos enfoca en lo que sí tenemos, no en lo que nos falta: Cuando damos gracias, nuestros ojos pueden ver las bendiciones que recibimos cada día, aun las que parecen pequeñas. Esto nos aleja de la queja y del descontento (Proverbios 15:15) Todos los días del afligido son difíciles; Mas el de corazón contento tiene un banquete continuo.
Tener un corazón agradecido nos conecta con la voluntad de Dios: Cuando agradecemos, caminamos alineados con el corazón de Dios, y eso nos llena de paz y de felicidad (1 Tesalonicenses 5:18) Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
Tener un corazón agradecido nos libera del enojo y de la comparación: La gratitud nos ayuda a celebrar lo que Dios hace en nosotros y también en otros, en vez de compararnos o sentirnos enojados por lo que otros tienen (Salmos 20:5) Nosotros nos alegraremos en tu salvación, Y alzaremos pendón en el nombre de nuestro Dios; Conceda Jehová todas tus peticiones.
NOTA: ¿No eres feliz? Quizás estás dejando de que la envidia llene tu corazón, es decir, no te alegras de las bendiciones de tu prójimo (Proverbios 14:30) El corazón apacible es vida de la carne; Mas la envidia es carcoma de los huesos.
IV) CUARTO PRINCIPIO: MANTENER LIMPIO NUESTRO CORAZÓN
(Mateo 5:8) Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.
La palabra bienaventurado en el original es la palabra griega “Makarios” la cual significa «bienaventurado», «afortunado», «feliz» o «dichoso».
Esto nos permite comprender la importancia que debe tener para nosotros mantener limpio nuestro corazón, y ¿CÓMO PODEMOS TENER UN CORAZÓN LIMPIO?
Confesando nuestros pecados delante del Señor para recibir su perdón (Salmo 32:3-5) Mientras callé, se envejecieron mis huesos En mi gemir todo el día. 4 Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano. 5 Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado.
Perdonando a los que nos ofenden para no permitir raíces de amargura en nuestra vida (Hebreos 12:15) Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;
CONCLUSIÓN: La verdadera felicidad del cristiano no depende de las circunstancias, sino de una vida centrada en Dios y en sus principios. Cuando permanecemos en Cristo, compartimos con generosidad, cultivamos un corazón agradecido y mantenemos nuestro corazón limpio, el gozo del Señor se convierte en una realidad constante en nuestras vidas. ¡No busques la felicidad en lo externo, búscala en la presencia y en los caminos del Señor!
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