NO DEJEMOS DE LUCHAR POR NUESTRA BENDICIÓN

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TEMA: NO DEJEMOS DE LUCHAR POR NUESTRA BENDICIÓN

TEXTO: GÉNESIS 32:22-31 Y se levantó aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc. 23 Los tomó, pues, e hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tenía. 24 Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. 25 Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. 26 Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. 27 Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. 28 Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel;[b] porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. 29 Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. 30 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel;[c] porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma. 31 Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol; y cojeaba de su cadera.

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El año 2025 va avanzando y muchos de nosotros seguimos luchando por alcanzar esa bendición que tanto anhelamos en nuestra vida. Es por eso que hoy vamos a reflexionar en ese momento en el cual Jacobo lucho con un varón desconocido, ese varón con el cual luchó Jacob era una manifestación visible de Dios, a esto se le llama Teofanía, pero también algunos teólogos opinan que también podría ser una Cristofanía, es decir que ese varón era la segunda persona de la trinidad, es decir el hijo, nuestro Señor Jesucristo.

Esa lucha que cambió por completo la vida de Jacob para convertirlo en quien Dios quería que él llegara a ser nos da detalles muy importantes para aquellos que estamos luchando espiritualmente por la bendición que deseamos recibir de parte de nuestro Dios.

Veamos cuales son esos detalles que debemos tomar en cuenta todos aquellos que estamos luchando por la bendición en nuestra vida:

I) MUCHAS VECES LAS BATALLAS ESPIRITUALES DE TU VIDA LAS TENDRAS QUE PELEAR TU SOLO

(VS 22-24) Y se levantó aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc. 23 Los tomó, pues, e hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tenía. 24 Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.

Jacob hizo pasar adelante a su familia y cuando se quedó solo comenzó a luchar con Dios por su bendición.

Muchas veces tu familia no te acompañará en tus batallas de oración, en tus batallas espirituales, POSIBLEMENTE TU ESPOSO NO ESTA EN TU MISMO SENTIR ESPIRITUAL, o tus hijos no están en tu mismo sentir con el Señor, pero nuestro Señor Jesucristo nos lo dijo; Entra tu en tu aposento y ora a tu padre que ve en lo secreto.

Las batallas espirituales muchas veces se pelean en la soledad, pero ¡hay que pelearlas! (1 Samuel 17:32) Y dijo David a Saúl: No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo.

II) POSIBLEMENTE MIENTRAS LUCHAMOS POR NUESTRA BENDICIÓN EL SEÑOR PROBARA NUESTRA FE POR MEDIO DEL DOLOR, PERO NO DEJES DE LUCHAR

(GÉNESIS 32:25-26) Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. 26 Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices.

Jacob estaba luchando para detener al varón y poder obtener de él su bendición, pero mientras luchaban el Señor le hizo experimentar un tremendo dolor, le dislocó la cadera, para ver si lo soltaría, para ver si se rendiría, para ver si dejaría de luchar.

Posiblemente has estado luchando espiritualmente por tu bendición, por tu sanidad, por la restauración de tu familia, por la restauración de tu matrimonio, por rescatar a un hijo o hija de un vicio, etc. PERO EL DOLOR HA VENIDO A TU VIDA, quizás las situaciones en lugar de mejorar se han puesto peor y por eso sientes que ya no puedes más, sientes que ya no tienes más fuerzas para luchar.

Pero tenemos que comprender que tenemos que ser esforzados y valientes, ESE DOLOR ES PARTE DE TU VICTORIA, ¡NO TE RINDAS!, por medio de ese dolor Dios está probando tu fe, tu determinación, no te des por vencido.

Tenemos que tener la determinación para decir: ¡NO TE DEJARÉ SI NO ME BENDICES! (Salmos 86:3) Ten misericordia de mí, oh Jehová; Porque a ti clamo todo el día.

III) EN EL PROCESO DE LA BATALLA ESPIRITUAL SOMOS TRANSFORMADOS POR NUESTRO DIOS

(GÉNESIS 32:27-31) Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. 28 Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. 29 Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. 30 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma. 31 Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol; y cojeaba de su cadera.

Jacob después de haber luchado con aquel varón fue transformado, su nombre ya no era Jacob, el suplantador, sino Israel, el que lucha con Dios, y nunca su forma de caminar fue igual, sino que cojeaba de su cadera.

Lo maravilloso de nuestro Dios es que cuando luchamos en oración con fe por nuestras bendiciones, NO SOLAMENTE NOS DA LA BENDICIÓN QUE LE PEDIMOS, SINO TAMBIÉN:

UNA NUEVA IDENTIDAD (GÉNESIS 32:28) Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. El varón le preguntó a Jacob ¿Cuál es tu nombre? Él tenía que responder con sinceridad, con la verdad: Mi nombre es Jacob, él suplantador, el engañador, él que toma por él calcañar, y le cambió el nombre a Israel “El que lucha con Dios” Y eso es lo que Dios necesita de nosotros: sinceridad, pues tenemos que tener claro algo en nuestra vida: DIOS OBRA EN QUIEN REALMENTE SOMOS, NO EN LO QUE APARENTAMOS SER. 

UNA NUEVA RELACIÓN (GENESIS 32:30) Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma. Los tiempos de prueba, de dolor, en los cuales luchamos espiritualmente por nuestra bendición nos permiten tener UNA RELACIÓN CERCANA CON NUESTRO DIOS, nos dan la bendición de poder estar en amistad con Dios.

UN NUEVO CAMINAR (GÉNESIS 32:31) Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol; y cojeaba de su cadera Jacob después de haber luchado con Dios nunca volvió a caminar igual, igualmente nosotros cuando tenemos un encuentro real con el Señor nuestro caminar por él mundo nunca será igual, ya no vamos a caminar a nuestra manera sino a la manera de Dios.

CONCLUSIÓN: La lucha de Jacob nos enseña que, aunque nuestras batallas espirituales sean solitarias, dolorosas y desafiantes, Dios las usa para transformarnos. No solo recibimos la bendición por la que luchamos, sino que también somos cambiados en el proceso. Nuestra identidad es renovada, nuestra relación con Dios se fortalece y nuestro caminar nunca vuelve a ser el mismo. ¡No dejes de luchar por tu bendición, porque Dios está obrando en ti!


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