PRINCIPIOS BÍBLICOS PARA ADMINISTRAR SABIAMENTE LAS BENDICIONES QUE DIOS NOS DÁ.

TEMA: PRINCIPIOS BÍBLICOS PARA ADMINISTRAR SABIAMENTE LAS BENDICIONES QUE DIOS NOS DÁ.

TEXTO: MATEO 25:14-19 Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. 15 A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. 16 Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. 17 Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. 18 Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. 19 Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.

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Estamos en el primer mes del año y es un momento muy importante para comprender que LA MAYORDOMÍA NO SE TRATA DE CUÁNTO TENEMOS, SINO CÓMO ADMINISTRAMOS LO QUE DIOS NOS CONFÍA.

Un buen mayordomo honra a Dios con fidelidad, vive con sabiduría y usa las bendiciones para glorificar al Señor y bendecir a otros.

Este día el Señor nos recuerda que no somos dueños, somos administradores, y UN DÍA DAREMOS CUENTAS sobre la manera cómo usamos lo que Él puso en nuestras manos.

Cuando leemos la frase “DAR CUENTAS” podemos entender que la palabra de Dios NOS ESTÁ HABLANDO DE ADMINISTRAR, de ser buenos administradores de lo que Dios nos ha dado.

VEAMOS AHORA CUÁLES SON ALGUNOS DE LOS PRINCIPIOS BÍBLICOS PARA ADMINISTRAR SABIAMENTE LAS BENDICIONES QUE DIOS NOS DA:

I) PRIMER PRINCIPIO: HONRAR A DIOS CON NUESTROS DIEZMOS Y OFRENDAS

(PROVERBIOS 3:9-10) Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; 10 Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto.

No podemos decir que estamos administrando sabiamente las bendiciones que Dios nos da si no somos fieles para apartar primeramente en agradecimiento LO QUE ES DE DIOS, la palabra PRIMICIA significa dar: LO PRIMERO Y LO MEJOR.

Tenemos que comprender que DIEZMAR Y OFRENDAR ES UN ASUNTO DE HONRA, NO SOLO DE DINERO. El texto que hemos leído no dice: “Paga a Jehová” o “Da a Jehová”, sino que dice “HONRA A JEHOVÁ”.

Esto nos enseña que el diezmo y la ofrenda son una expresión de adoración y agradecimiento a Dios por sus bendiciones.

Cada vez que diezmamos estamos diciendo: “SEÑOR, RECONOZCO QUE LO QUE TENGO VIENE DE TI”.

Diezmar y ofrendar también nos habla de las PRIORIDADES DE NUESTRO CORAZÓN, ya que le damos lo primero no lo que nos sobra (Mateo 6:33) Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Esto significa que un buen administrador no espera a ver “SI LE ALCANZA”, Un buen administrador PONE A DIOS EN PRIMER LUGAR, antes de pagar cuentas, antes de gastar, antes de ahorrar, aparta lo que es de Dios confiando en la fidelidad de nuestro Dios (Malaquías 3:10) Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.

Y tenemos que comprender que no es diezmar y ofrendar lo que hace que no nos alcance, sino NUESTRA MALA ADMINISTRACIÓN, es decir, la manera desordenada de manejar nuestras finanzas personas y familiares.

II) SEGUNDO PRINCIPIO: MANTENER LA COBERTURA DE DIOS SOBRE NUESTRAS FINANZAS NO MALGASTANDO EN EL PECADO

(ROMANOS 13:13-14) Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, 14 sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.

Lastimosamente muchas familias están financieramente quebradas o endeudadas porque sus finanzas las han utilizado para el pecado, para sostener vicios o adicciones, para mantener relaciones de adulterio o de fornicación. (Hageo 1:5-6) Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. 6 Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto.

Tenemos que comprender que NUESTRO DIOS NOS BENDICE PARA QUE EN NUESTRA FAMILIA HAYA PAZ, ARMONIA Y PROVISIÓN, no para que sus bendiciones sean utilizadas en lo que destruye la paz del hogar, en lo que roba la armonia de la familia, SUS BENDICIONES EN NUESTRA VIDA SON PARA QUE SEAMOS BENDICIÓN NO MALDICIÓN (Génesis 12:2) Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.

III) TERCER PRINCIPIO: SER ORDENADOS EN EL MANEJO DE NUESTRAS FINANZAS PERSONALES Y FAMILIARES

(Hageo 1:6) Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto.

Uno de los enemigos más dañinos de la familia son LOS PROBLEMAS FINANCIEROS, las deudas que no se pueden pagar, el dinero que nunca alcanza para nada, las necesidades básicas que no se pueden cubrir, etc.

Pero tenemos que comprender y reconocer con sinceridad que ese enemigo no llega a nuestra familia por sí mismo, ¡NOSOTROS LO HEMOS CAUSADO! lastimosamente muchos de nosotros vivimos quejandonos que el dinero no alcanza, que no sabemos cómo nuestro sueldo se termina tan rápido, que como es posible que hayan tantas cosas que no se pueden pagar o reparar, NOS LAMENTAMOS Y NOS QUEJAMOS PERO NO RECONOCEMOS NUESTRO ERROR, NOS QUEJAMOS PERO NO RECONOCEMOS NUESTRO DESORDEN FINANCIERO (Lamentaciones 3:39) ¿Por qué se lamenta el hombre viviente? Laméntese el hombre en su pecado.

Ese desorden financiero en el cual muchas familias viven está causado principalmente por:

La falta de presupuesto o simplemente tenerlo pero no seguirlo.

Deudas excesivas, es decir, acumular deudas sobre deudas sin tener la capacidad para cubrir mensualmente los pagos de TODAS las necesidades de la familia.

Falta de ahorro: Es necesario reservar una parte de los ingresos para emergencias pues cuando no lo hacemos nuestra familia es vulnerable frente a imprevistos financieros.

Gastos impulsivos: Realizar compras impulsivas o innecesarias sin considerar el impacto en el presupuesto puede llevar a un desequilibrio financiero y causar dificultades para cubrir otros gastos importantes.

TENEMOS QUE COMPRENDER QUE: Dios es un Dios de orden, un buen administrador sabe cuánto tiene, cuánto gasta y para qué lo usa (Isaías 55:2) ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.

CONCLUSIÓN; Este día la Palabra de Dios nos ha recordado una verdad que no podemos ignorar: no somos dueños, somos administradores. Todo lo que tenemos, nuestro dinero, nuestro trabajo, nuestras fuerzas, nuestras oportunidades, le pertenece a Dios y nos ha sido confiado por gracia. La pregunta no es cuánto tenemos, sino qué estamos haciendo con lo que Dios puso en nuestras manos. No es si Dios nos ha bendecido, sino cómo estamos administrando esas bendiciones. Un día, como enseña Mateo 25, el Señor volverá y pedirá cuentas, no para condenar, sino para evaluar nuestra fidelidad. Y en ese día no podremos excusarnos diciendo que fue poco, que no alcanzó o que era difícil; solo contará si fuimos fieles con lo que recibimos.

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