TEMA: CUATRO COSAS QUE NECESITAMOS EN NUESTRO CAMINO
TEXTO: 2 REYES 4:8-11 Aconteció también que un día pasaba Eliseo por Sunem; y había allí una mujer importante, que le invitaba insistentemente a que comiese; y cuando él pasaba por allí, venía a la casa de ella a comer. 9 Y ella dijo a su marido: He aquí ahora, yo entiendo que este que siempre pasa por nuestra casa, es varón santo de Dios. 10 Yo te ruego que hagamos un pequeño aposento de paredes, y pongamos allí cama, mesa, silla y candelero, para que cuando él viniere a nosotros, se quede en él.11 Y aconteció que un día vino él por allí, y se quedó en aquel aposento, y allí durmió.
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El profeta Eliseo era un hombre de camino; su vida transcurría de ciudad en ciudad cumpliendo una misión. La Sunamita entendió algo muy importante, para poder cumplir su propósito Eliseo necesitaba un lugar donde poder descansar y recuperar sus fuerzas.
Es por eso que junto con su esposo la sunamita decidió bendecir al profeta Eliseo construyendo un aposento en el cual tuviera lo necesario para reponer las fuerzas en el camino.
El aposento que construyeron solamente tenía cuatro cosas: CAMA, MESA, SILLA Y CANDELERO, eran cuatro cosas sencillas pero básicas para toda persona que va cansada por el camino, ese aposento no tenía muchas cosas, ni eran cosas lujosas, pero TENÍA LO NECESARIO.
Nosotros como cristianos vamos por el camino de la vida y muchas veces enfrentamos situaciones difíciles de superar, pasamos por tiempos de angustia y muchas veces sentimos que no podemos más, y hoy vamos a tomar esas cuatro cosas y las aplicaremos a la vida de todo cristiano, pues SON LAS COSAS BÁSICAS QUE TODO CRISTIANO NECESITA EN EL CAMINO DE LA VIDA.
I) LA CAMA NOS RECUERDA QUE NECESITAMOS DESCANSAR Y PONER NUESTRAS CARGAS EN LAS MANOS DE JESUS
(MATEO 11:28) Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Tenemos que reconocer que lastimosamente muchos cristianos vamos por el camino de la vida cargados de preocupaciones, de ansiedad, de aflicción, y se nos olvida que nuestro Señor Jesús nos ha dicho que tenemos que venir a él y nos hará descansar.
Muchas veces vamos por el camino y nos sentimos cargados por el peso de los errores que hemos cometido, por el peso de la culpabilidad de los pecados en que hemo caído, y es por eso que TENEMOS QUE DESCANSAR EN SU AMOR Y EN SU GRACIA PARA CON NOSOTROS (1 Juan 1:9) Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
Igualmente muchos se sienten cansados y preocupados por lo difícil de la situación que están enfrentando, por lo complicado de los problemas de la vida y es por eso que necesitamos descansar en su poder y en su fidelidad (Hebreos 13:8) Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
II) LA MESA NOS RECUERDA QUE NECESITAMOS ALIMENTARNOS DE LA PALABRA DE DIOS PARA RENOVAR NUESTRAS FUERZAS EN EL CAMINO
(EFESIOS 6:10) Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.
Tenemos que reconocer que el camino de la vida no es un camino fácil, muchas veces se vuelve tan difícil que sentimos que vamos escalando una montaña.
Y tenemos que reconocer que NADIE PUEDE ESCALAR UNA MONTAÑA CON EL ESTÓMAGO VACÍO. Médicamente, si no nos alimentamos, nuestro cuerpo entra en un estado de inanición, es decir, las fuerzas se agotan, la vista se nubla y tarde o temprano nos desmayamos en medio del camino.
Espiritualmente sucede lo mismo, muchos cristianos andan ‘desmayados’, sin fuerzas para orar, sin ánimo para servir y son vulnerables a cualquier ataque, porque han caído en INANICIÓN ESPIRITUAL. No podemos resistir al diablo si no nos alimentamos todos los días en la Mesa de la Palabra.
Tenemos que comprender que la Biblia no es un postre para de vez en cuando, es el alimento que tenemos que desear cada día para fortalecernos y no desmayar en el camino (1 Pedro 2:2) desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,
III) LA SILLA NOS RECUERDA QUE NECESITAMOS SENTARNOS Y HACER UN ALTO PARA REFLEXIONAR EN LAS CAIDAS Y FRACASOS DEL CAMINO
(ISAIAS 52:2)Sacúdete del polvo; levántate y siéntate, Jerusalén; suelta las ataduras de tu cuello, cautiva hija de Sion.
Lo que nos dice el versículo parecería algo extraño pues el Señor le dice a su pueblo, sacúdete del polvo, levántate y siéntate, pero en realidad es lo que necesitamos hacer cuando hemos caído o cuando hemos fracasado, no solamente se trata de levantarnos y seguir adelante como si nada.
Tenemos que levantarnos y SENTARNOS A REFLEXIONAR del porqué de esa caída, para comprender cuáles fueron las causas del fracaso y aprender las lecciones que necesitamos para no volver a cometer el mismo error (Proverbios 26:11) Como perro que vuelve a su vómito, Así es el necio que repite su necedad.
IV) CANDELERO NOS RECUERDA QUE NECESITAMOS MANTENER ENCENDIDA SIEMPRE LA LLAMA DE NUESTRA COMUNIÓN CON DIOS PARA NO PERDERNOS EN EL CAMINO
(LEVÍTICO 6:12-13) Y el fuego encendido sobre el altar no se apagará, sino que el sacerdote pondrá en él leña cada mañana, y acomodará el holocausto sobre él, y quemará sobre él las grosuras de los sacrificios de paz. 13 El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará.
El fuego del altar en el tabernáculo del desierto no debía apagarse nunca, esa era la responsabilidad de los sacerdotes, no permitir que el fuego se apagará en el altar del Señor.
Ahora cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad de no apagar el fuego del Espíritu Santo en el altar de nuestra vida (2 Timoteo 1:6) Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.
Nunca debemos olvidar que nuestro Dios es la luz en el camino de la vida, sin importar que sean caminos difíciles o desconocidos él es nuestra luz (Isaías 42:16) Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé.
CONCLUSIÓN: hoy has entendido que no necesitas lujos para llegar a tu destino, necesitas lo esencial.Si vas cargado, corre a la cama de Su reposo. Si sientes que tus fuerzas se desvanecen por la inanición espiritual, vuelve a la mesa de Su Palabra. Si has tropezado, no te limites a levantarte, ten la humildad de usar la silla para aprender la lección. Y sobre todo, jamás permitas que el candelero de tu comunión se apague, porque esa luz es la única que convertirá tus tinieblas en llanura.
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