TEMA: CUANDO DIOS NOS ENCUENTRA EN EL DESIERTO
TEXTO: GÉNESIS 16:1–13 Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar. 2 Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai. 3 Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido. 4 Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora. 5 Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo. 6 Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia.7 Y la halló el ángel de Jehová junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Shur. 8 Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi señora. 9 Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano. 10 Le dijo también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud. 11 Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción. 12 Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará. 13 Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?
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En muchas partes del mundo existe un problema social muy serio: LAS PERSONAS INVISIBLES.
Obviamente no son invisibles físicamente, son invisibles porque la sociedad las ignora, son personas que pasan frente a nosotros todos los días pero que nadie ve sus sufrimientos, sus batallas ni sus lágrimas :
La madre que lucha sola incansablemente por sacar adelante a sus hijos
La mujer que trabaja sin reconocimiento, sufriendo injusticias y abusos
El que sufre desempleo, escasez, y necesidad en silencio
Los que son oprimidos y lloran sin que nadie le dé importancia a sus lágrimas (Eclesiastés 4:1) Me volví y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol; y he aquí las lágrimas de los oprimidos, sin tener quien los consuele; y la fuerza estaba en la mano de sus opresores, y para ellos no había consolador.
Para la sociedad son personas invisibles, y podemos decir que Agar era una mujer invisible en la sociedad del tiempo de Abraham.
Ella no era la esposa de Abraham, ERA UNA ESCLAVA EGIPCIA, y eso significaba que: No tenía derechos, no tenía voz y no tenía protección.
Y podemos ver que cuando surgió el conflicto en la casa de Abraham, la única alternativa que tuvo fue huir al desierto, PERO EN EL DESIERTO ¡DIOS LA ENCONTRÓ!
REFLEXIÓN: Sentirnos invisibles muchas veces nos lleva a nuestro propio desierto, es decir, a un sentimiento de soledad, de dolor y de vulnerabilidad. Pero tenemos que comprender que es precisamente allí, en medio de nuestra aparente soledad, donde Dios se acerca, nos ve y nos muestra que nunca estamos solos.
En el desierto, Agar declaró algo que nadie antes había dicho en la Biblia: (GÉNESIS 16:13) “…TÚ ERES EL DIOS QUE ME VE.” Esto nos recuerda que Dios no ignora a los que el mundo ignora.
LA HISTORIA DE AGAR NOS ENSEÑA TRES VERDADES PODEROSAS CUANDO POR LAS CIRCUNSTANCIAS QUE ESTAMOS VIVIENDO NOS SENTIMOS EN EL DESIERTO:
I) PRIMERA VERDAD: DIOS VE A LOS QUE SUFREN
(GÉNESIS 16:13) Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?.
En ese momento Agar estaba en el desierto, humillada, herida emocionalmente, rechazada y sin esperanza.
Pero el texto nos enseña algo maravilloso, ¡DIOS LA VIO! Quizá para muchos Agar no era importante, pero para Dios sí lo era, y podemos ver que era tan importante y valiosa que fue a buscarla al desierto.
En este texto y en toda la Biblia se nos revela que Dios, VE AL QUE SUFRE, VE AL QUE HA SIDO HERIDO EMOCIONALMENTE, VE AL QUE LLORA EN SILENCIO, ve al que ha sido rechazado o menospreciado y se siente olvidado.
Esto nos recuerda algo maravilloso: Tal vez hay personas que no ven tus luchas, tus sufrimientos o tus lágrimas ¡PERO DIOS SÍ LAS VE!. (Salmo 56:8) Mis huidas tú has contado; Pon mis lágrimas en tu redoma; ¿No están ellas en tu libro?
UNA REDOMA era un frasco o botella de vidrio, cerámica o metal que servía para guardar líquidos valiosos, podía usarse para guardar aceites especiales o perfumes caros.
La idea es que lo que se pone en la redoma no se pierde sino que se conserva cuidadosamente y es una imagen poética para enseñarnos que PARA DIOS CADA LÁGRIMA ES PRECIOSA Y DIGNA DE SER PRESERVADA, y que DIOS NO DEJA QUE NUESTRO DOLOR SEA IGNORADO.
II) SEGUNDA VERDAD: DIOS ESCUCHA EL CLAMOR DEL AFLIGIDO
(GÉNESIS 21:14-17) Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y lo dio a Agar, poniéndolo sobre su hombro, y le entregó el muchacho, y la despidió. Y ella salió y anduvo errante por el desierto de Beerseba.15 Y le faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un arbusto, 16 y se fue y se sentó enfrente, a distancia de un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho muera. Y cuando ella se sentó enfrente, el muchacho alzó su voz y lloró. 17 Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está.
Estos textos nos muestran él momento cuando Agar fue expulsada por segunda vez de la casa de Sara y Abraham, y cuando iba caminando por el desierto el agua se terminó.
Seguramente Agar pensó que su hijo moriría en el desierto, y por eso se sentó a llorar, pero el cielo estaba escuchando su clamor.
El texto dice: “Y OYÓ DIOS LA VOZ DEL MUCHACHO.” Esto nos muestra algo maravilloso del corazón de nuestro Dios:
Dios escucha:
El clamor del quebrantado,
Escucha la oración del que se siente desesperado
Escucha el llanto del que ya no sabe qué hacer
Tal vez crees o sientes que nadie escucha tu clamor, que nadie escucha tu desesperación, ¡PERO DIOS SÍ ESCUCHA EL CLAMOR DE SUS HIJOS QUE SUFREN! (1 Pedro 3:12) Porque los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oídos atentos a sus oraciones; Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.
III) TERCERA VERDAD: DIOS ESTÁ CERCA DEL QUE SE SIENTE ABANDONADO
(GÉNESIS 21:17–19) Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está. 18 Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación. 19 Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho.
En el texto se nos muestra que Dios no solo vio a Agar, Dios no solo escuchó su llanto, DIOS SE ACERCÓ A ELLA, y la Biblia nos enseña una preciosa verdad (Salmos 34:18) Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu.
Cuando Dios se acerca:
Trae consuelo a nuestro corazón.
Trae dirección a nuestro camino.
Trae esperanza a nuestro futuro.
Trae provisión en nuestra necesidad.
El desierto que parecía el final se convirtió en el lugar donde Dios manifestó su amor, su misericordia y su cuidado para aquellos que quizás nadie ve.
CONCLUSIÓN: La historia de Agar nos deja una verdad eterna: Tal vez el mundo no te vea, tal vez las personas no escuchen tu dolor, tal vez sientas que estás caminando solo por un desierto, pero el mismo Dios que encontró a Agar en el desierto sigue encontrando personas hoy.
Porque nuestro Dios es:
el Dios que ve
el Dios que oye
el Dios que se acerca
Y cuando Dios nos encuentra en el desierto…el desierto deja de ser un lugar de muerte y se convierte en un lugar de encuentro con Dios (Oseas 2:14) Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón.
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