VIVIENDO COMO VERDADEROS CRISTIANOS

TEMA: VIVIENDO COMO VERDADEROS CRISTIANOS

TEXTO: JUAN 17:14-19

14 Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.18 Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.19 Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.

Este precioso texto corresponde a la oración que nuestro Señor Jesucristo hizo por sus discípulos y por todos lo que íbamos a creer en el evangelio, es decir que es una oración por los cristianos de todas las épocas. 

En esta oración el Señor declara una verdad espiritual que como cristianos tenemos que comprender : Aunque vivamos en este mundo, pero no somos del mundo. 

Esto quiere decir que nuestra vida tiene que ser diferente, no podemos vivir como el mundo, vive, no podemos regirnos por los valores que el mundo se rige o por la filosofía de vida que el mundo sigue, nosotros estamos llamados a vivir a la manera de Cristo. 

La palabra de nuestro Dios nos dice que como cristianos ya no debemos amar las cosas de este mundo, es decir la vida mundana (1 Juan 2:15) No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

Pero lastimosamente muchas veces creemos que vivir como cristianos significa solamente no enredarse en la vida mundana, en los placeres del mundo, etc. Y no nos damos cuenta que nuestra vida está llena de soberbia e hipocresía, de crítica, y de autosuficiencia, y que eso significa VIVIR EXACTAMENTE IGUAL AL MUNDO

Es por eso que el Señor por medio del apóstol Pablo nos muestra la manera como debemos vivir nosotros en este mundo como verdaderos cristianos (2 CORINTIOS 1:12) Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros.

Ahora apliquemos este texto a nuestra vida y comprendamos lo que significa vivir como verdaderos cristianos en este mundo: 

I) TENEMOS QUE VIVIR CON SENCILLEZ (VS 12A) 

No podemos decir que estamos viviendo como verdaderos cristianos si nuestra vida está llena de soberbia y nos comportamos con prepotencia y altanería con nuestros prójimos. 

Vivir con sencillez significa no creernos superiores a los demás (Romanos 12:3) Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Como cristianos no podemos ver con menosprecio a nuestro prójimo, ni con rechazo, sino con amor, es decir de la misma manera que el Señor nos vio a nosotros a pesar de nuestros pecados y debilidades. (Salmos 22:24) Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido, Ni de él escondió su rostro; Sino que cuando clamó a él, le oyó.

Vivir con sencillez significa comprender que es mejor dar que recibir (Hechos 20:35) En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir. Porque reconocemos que los bienes materiales son temporales, que no son el todo de nuestra vida, y que no somos dueños sino administradores de las bendiciones que el Señor nos da. 

Vivir con sencillez significa ser como niños (Mateo 18:2-4) Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, 3 y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. 4 Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Un niño está siempre dispuesto a aprender y a conocer, muy diferente a muchos cristianos que nuestra soberbia nos hace creer que todo lo sabemos y que nadie puede enseñarnos nada a nosotros, y menospreciamos los consejos, la corrección y hasta los mensajes que el Señor nos da por medio de nuestros pastores.

El cristiano que no vive con sencillez se vuelve materialista y superficial, pierde la capacidad de asombro, ya no es sensible a los pequeños detalles de la vida, no reconoce todas las bendiciones que Dios le da a su alrededor.

II) TENEMOS QUE VIVIR CON SINCERIDAD DE DIOS (2 CORINTIOS 1:12b) “Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios…”

Lastimosamente muchos cristianos en frente de nuestros hermanos tenemos una actitud de amistad, de halago, de amor, pero cuando nos dan la espalda los criticamos, o hacemos comentarios destructivos, somos como las personas que describe David en el Salmo 5:9 : Porque en la boca de ellos no hay sinceridad; Sus entrañas son maldad, Sepulcro abierto es su garganta, Con su lengua hablan lisonjas.

La palabra de Dios nos hace un llamado a amar sin fingimiento, (1 Pedro 1:22) Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; 

Verdaderamente seria lo normal que en el mundo las personas amen con amor fingido, aparentando ser amigos, aparentando ser personas sinceras, pero esto no debería de ser lo normal en la iglesia de Cristo. 

Vivir con sinceridad de Dios significa vivir una verdadera vida cristiana, no una simple religiosidad, es decir, viviendo como cristianos únicamente los domingos y solamente en la iglesia. Nosotros debemos anhelar ser una familia de fe, una verdadera familia cristiana como la de Timoteo (2 Timoteo 1:5) “….trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.”

III) TENEMOS QUE VIVIR RECONOCIENDO LA GRACIA DE DIOS SOBRE NUESTRA VIDA (1 CORINTIOS 1:12c) “….no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros.”

Vivir como verdaderos cristianos significa reconocer de corazón que lo que somos, lo que tenemos y hasta donde hemos llegado no es primeramente por nuestra sabiduría humana, o por nuestra sagacidad, o por nuestras astucia o experiencia, sino por la gracia de Dios sobre nuestra vida, por su favor inmerecido.

Lastimosamente muchos cristianos tenemos un corazón altanero, y en todos nuestros logros no le damos la gloria a Dios, nos jactamos, nos gustan que nos alaben, pero no queremos reconocer la gracia del Señor obrando en nuestra vida, muchos lamentablemente nos comportamos como Nabucodonosor (Daniel 4:29-30) 29 Al cabo de doce meses, paseando en el palacio real de Babilonia,30 habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad? Y por esa jactancia perdemos las bendiciones que el Señor nos ha dado, por nuestra soberbia, por no reconocer al Señor en nuestros éxitos (Daniel 4:31-32) Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti; 32 y de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentarán; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere. 

Cada uno de nosotros debería de reconocer como lo hizo el apóstol Pablo, que todo se lo debemos al Señor y a su gracia inmerecida sobre nuestra vida (1 Corintios 15:10) Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.

TODO LO QUE SOMOS, LO QUE TENEMOS, Y HASTA DONDE HEMOS PODIDO LLEGAR ES POR LA GRACIA Y EL FAVOR DE DIOS SOBRE NUESTRA VIDA.

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